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El Grito de Lares:

 
El Grito de Lares:
primera gesta independentista boricua
que alcanzó trascendencia internacional.
 
 
Por Rachell E. López Ortiz
Editora de KooltourActiva
 
 
 
 

Cada 23 de septiembre, miles de puertorriqueños se unen para conmemorar el Grito de Lares en la Plaza de la Revolución de dicho municipio, pues fue aquí donde en 1868, hace ya 143 años, aconteció la que pasó a la historia como primera gesta independentista boricua que alcanzó trascendencia internacional.

Este año, la oradora principal del tradicional evento fue María de Lourdes Santiago Negrón, vicepresidenta del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP). El mismo fue dedicado a la lucha por la libertad de los prisioneros políticos Óscar López Rivera y los hermanos Avelino y Norberto González Claudio. De igual manera y en solidaridad con el pueblo cubano, se reclamó la liberación de Fernando González Llort, René González Sehwerert, Antonio Guerrero Rodríguez, Gerardo Hernández Nordelo y Ramón Labañino Salazar, los cinco militantes de la Antilla Mayor injustamente condenados al vejamen en cárceles del Imperio.

Los actos comenzaron a las 8:30 de la mañana con una marcha desde el Puente Anón, en Lares, hasta el Cementerio Municipal, donde yacen los restos de algunos revolucionarios que participaron en aquel histórico levantamiento armado.

Luego de colocarse una ofrenda floral en el camposanto a la memoria de ellos, se celebró una misa como antesala a los actos políticos que se iniciaron al mediodía. Una vez culminados, se dio paso a un espectáculo artístico con las presentaciones de los cantautores Abdías García, Rucco Gandía, Iván Rivera, Meli Rivera, Alí Tapia, el mexicano Alex Manuel y el Dúo Ellas. Dicho sea de paso, los mejores artesanos del país llegan a Lares para ofrecer sus obras a los visitantes.

Seguidamente, en una finca del sector Plan Bonito del municipio de Hormigueros, aledaña a la residencia donde fue ultimado por agentes federales, se celebró un acto de recordación a Filiberto Ojeda Ríos, líder del Ejército Popular Boricua conocido como Los Macheteros, con motivo del sexto aniversario de su condenable asesinato.

Aunque es indiscutible que la masiva conmemoración del Grito de Lares es de matiz político, no menos cierto es que, por su trascendencia, reviste gran importancia para las nuevas generaciones que deben conocer nuestra historia. Sólo así podrían entender a cabalidad y amar la cultura que heredamos.  

 

Antes de convertirse en municipio,
Lares fue barrio de San Sebastián del Pepino.
 
 

La fundación de San José de Lares, nombre original de este municipio que también enarbola el cognomento de La Ciudad del Grito, quedó oficialmente constituida el 26 de abril de 1827, contando entonces con 273 habitantes. Su nombre se deriva del apellido del colonizador vasco Amador Lariz, quien llegó a Puerto Rico en 1512, siendo favorecido con 150 indios, otorgados en encomienda. Al fundarse el vecino pueblo de San Sebastián del Pepino en 1752, el Hato de Lariz, como entonces se le llamaba a Lares, pasó a formar parte de su territorio.

Durante los albores del Siglo 19 surgió un movimiento encaminado a separar al Hato de Lariz o el Sitio de Lares (otra identificación que se le dio al todavía barrio) de San Sebastián del Pepino. A tono con las Leyes de Indias para fundación de pueblos, los afiliados a este movimiento presentaban como argumento principal para su separación la gran distancia que separaba a ambos puntos. Los trámites de rigor para lograr ese objetivo se demoraron dos años más que lo esperado, pues en 1825 se estableció el pago de una contribución a la Iglesia para tal fin, que fue saldada en 1827. Así que, el 26 de abril, el gobernador Miguel De la Torre aprobó la solicitud de fundación y separó a Lares de San Sebastián del Pepino. Don Juan Francisco de Sotomayor fue su primer alcalde. La Parroquia se construyó en 1838.

El Grito de Lares, por su parte, fue una insurrección armada concebida con el propósito de lograr la Independencia de Puerto Rico del gobierno colonial de España, cuyos representantes (entiéndase gobernantes y funcionarios) se caracterizaban por abusadores, explotadores e inclinados a los excesos. Esta Revuelta ocurrió el mismo año de la Revolución Gloriosa en España (septiembre 17) y el Grito de Yara en Cuba (octubre 10).

El doctor Ramón Emeterio Betances (1827-1898) y el abogado Segundo Ruiz Belvis (1825-1867) habían viajado a República Dominicana para, desde allá, organizar un alzamiento en la Isla. Ruiz Belvis siguió hacia Chile, pues el gobierno de dicho país sudamericano había ofrecido ayuda a la causa separatista, promesa que no cumplió. Murió en Valparaíso, el 3 de noviembre de 1867, en circunstancias sospechosas. Mientras tanto, Betances creó el Comité Revolucionario de Puerto Rico y organizó juntas y delegaciones afiliadas. Los principales dirigentes aquí fueron Matías Brugman, Manuel Cebollero, Manuel María González, Carlos Lacroix y Manuel Rojas. Entre las causas que motivaron esta revuelta resaltaba la indiferencia de las autoridades peninsulares a las demandas de reforma política de los puertorriqueños, quienes eran discriminados, negándosele acceso a cargos en el Gobierno, en la Iglesia y en el Ejército. Y las condiciones sociales que padecían eran mucho peores que el discrimen político.

Cuando casi todo estaba listo para llevar a cabo la expedición, el gobierno español logró que el presidente Buenaventura Báez prohibiera la salida del territorio dominicano a los expedicionarios revolucionarios. No obstante, el 23 de septiembre de 1868, unos 400 hombres se reunieron en la hacienda de Manuel Rojas, situada en las proximidades de La Pezuela, a las afueras de Lares. Tomaron la población, declararon la “República de Puerto Rico” y formaron un gobierno provisional. Adoptaron como emblema una bandera que se cree fue diseñada por Betances y cosida por Mariana Bracetti «Brazo de Oro» (1840-1923).

De acuerdo con los docmentos que se conservan, entre 400 y 600 rebeldes, armados pero con escasa experiencia, llegaron a la ciudad a caballo y a pie. Saquearon las propiedades de los hacendados españoles y de los funcionarios del gobierno local, quienes fueron hechos prisioneros por ser considerados enemigos de la patria. Como resultado de ello, se abolió el sistema de libretas de jornaleros y se liberó a los eclavos, que tomaron las armas contra los españoles. El sacerdote Gumersindo Vega celebró una misa y, frente al Altar Mayor, se desplegó la bandera boricua tejida por Mariana Bracetti.

El exceso de confianza de los revolucionarios
provocó el fracaso del histórico Alzamiento.
 

 

Al día siguiente llevaron su ataque al Pepino, donde esperaban ocupar algunas armas. Pero, la milicia de esta población ya estaba advertida y los esperaba con un pequeño refuerzo. Por tanto, los revolucionarios fueron rechazados después de sufrir algunas bajas. Cuando se reagruparon en las afueras del pueblo y volvieron al ataque, se percataron de que la enemiga Tropa Veterana de Moca se aproximaba al Pepino, por lo que fue necesario ordenar la retirada.

Entre los fatores que contribuyeron al fracaso de esta revuelta podemos señalar la confianza excesiva que tenían los revolucionarios, quienes no se cuidaron de divulgar información que trascendiera al ámbito de la reserva, alertando a las autoridades enemigas de lo que estaban tramando. El momento no era el más oportuno para ejecutar el plan. Las circunstancias obligaron a los rebeldes a pasar súbitamente de la etapa preparatoria a la acción.

Durante la retirada, los militares españoles pidieron la rendición a los insurrectos, liderados por el lugarteniente Joaquín Parrilla. Inmediatamente surgió la balacera en que éstos perdieron la vida. Tras una orden del gobernador Julián Pavía, la milicia española redondeó a los rebeldes y rápidamente la Insurrección llegó a su fin. Unos 20 rebeldes fueron encarcelados. Entre ellos, Manuel Castillo y Manuel Ruiz. Éste ultimo, más tarde se convirtió en el Comandante en Jefe del Ejército de Liberación en el Oriente cubano.  

 

El Paseo 24 de septiembre
honra a los mártires pepinianos.
 

Durante la histórica gesta del Grito de Lares, los pepinianos demostraron gran gallardía durante y después de la lucha desatada en nuestro pueblo el 24 de septiembre de 1868. Constituyeron la Junta Revolucionaria El Porvenir, una de las más importantes en la organización del Alzamiento, entre cuyos líderes se contaban Clodomiro Abril, Cristóbal Castro, Manuel Cebollero, Eusebio Ibarra, Cesáreo Martinez y Francisco José Méndez. Entre la plaza y la Iglesia se derramó sangre pepiniana, figurando entre los caídos Venancio Román y Casto Santiago (del barrio Pozas) y el venezolano Manuel de León.

 

 

Como tributo a estos mártires y a todos los héroes pepinianos de aquella gesta, en la Calle Muñoz Rivera, a un costado de la Iglesia Católica, se estableció el Paseo 24 de Septiembre.

 

R.E.L.O. / KTA.
Septiembre de 2011.