
¡Ave María! Nos hubiéramos ido hasta el cuello jurando que hacía años que ese asunto estaba “planchaíto”, como Dios manda. Pero, resulta que no es así. Resulta que el famoso Expreso Chayanne, que conecta al municipio de San Lorenzo – que tan arraigado está en el corazón de nuestra estrella pop de ese apodo o seudónimo profesional – con la importante Carretera PR-30, legalmente conserva la muy simplona identificación de Expreso 203, porque la inútil Legislatura que nos gastamos no se dio a la tarea de oficializar el nombre que el mismo pueblo le estampó. Bueno… al parecer hasta ahora.
¡Menos mal que, ¡por fin!, al representante Ángel Peña Ramírez le entró un arrebato de lucidez y, mientras su bombillito permanecía encendido, tuvo la feliz iniciativa de radicar el proyecto de rigor para oficializar de una bendita vez a tan importante vía con el nombre de Chayanne – o Elmer Figueroa Arce – uno de los boricuas que más enorgullece a sus compatriotas, pues sin duda es el sanlorenceño más admirado en el mundo, a pesar de que vio la primera luz en Río Piedras, el 28 de junio de 1968. Fue en San Lorenzo donde transcurrió su infancia y adolescencia, de donde es originaria su familia – que siempre ha vivido allí – y el pedazo de patria que él llama “mi pueblo”.
Trascendió que ya la Cámara de Representantes aprobó la medida y que, al instante de redactar esta nota, sólo faltaban el aval senatorial y la firma de Luis Fortuño para materializar que lo que debió hacerse hace más de una década, respondiendo al reclamo del pueblo, que fue el que bautizó como Chayanne al Expreso 2003 desde su inauguración en 1999.
Como este caso, son muchos los que se han dado en nuestro País. El primero que nos llega a la memoria es el de un coliseíto que se estableció en el centro del municipio de San Sebastian del Pepino durante el segundo lustro de los ‘70. Los pepinianos comenzaron a identificar tal recinto con el nombre del baloncelista Pepe Beníquez… pero después, por decreto oficial, tuvieron que empujarse el de Luis Muñoz Marín. Y, precisamente como Anfiteatro Luis Muñoz Marín aparecía registrado en los récords legales el que, desde hacía larguísimo tiempo, todos llamaban Anfiteatro Tito Puente. Pero, afortunadamente, un destello de buen juicio – tanto poco comunes en ella – hizo presa de la representante Melinda Romero Donally, quien logró la aprobación de su proyecto encaminado hacia tal fin el 29 de marzo de 1999. Aun así, el legendario «Rey del Timbal» no tuvo tiempo de disfrutar de tal reconocimiento, pues falleció el 1 de junio de 2000, cuatro meses antes de que el Anfiteatro fuera bautizado con su nombre el 26 de octubre.
Entendemos que con la misma premura con que – de manera politiquera y pasándose por el @#$&+%& la indignación de un alto porcentaje de la ciudadanía – volaron a embarrar el nuevo Centro de Convenciones con el satánico nombre de Pedro Rosselló, así mismo los legisladores deben apresurarse a responder al reclamo de la ciudadanía cuando es ésta la que toma la iniciativa de honrar a nuestros genuinos valores. ![]()
RE.LO / KTA