Carlos A. López Dzur:
una de nuestras voces literarias
más elocuentes en Estados Unidos
 

Por: Rachell E. López Ortiz

Al escritor puertorriqueño Carlos A. López Dzur le gusta identificarse como “caribeño con visión hostoniana y bolivariana”. Pertenece a la denominada Generación del ‘70 y, en sus capacidades como narrador, historiador, poeta y filósofo ha desarrollado una obra prolífica que lo ha hecho acreedor a importantes reconocimientos. Nació en San Sebastian del Pepino, el 1 de septiembre de 1955. Desde 1983 radica en el estado norteamericano de California, primero en San Diego y Santa Ana y, hace más de dos décadas, se estableció en Orange County.

Antes, en la Universidad de Puerto Rico, había cursado estudios conducentes al Bachillerato en Artes en Literatura Comparada e Historia Latinoamericana. También realizó estudios graduados en Filosofía Contemporánea, habiendo sido discípulo del ilustre filósofo Alfred Stern y la doctora Martha Nussbaum. Sus grados posteriores constarían de dos Maestrías Summa Cum Laude: uno obtenido en la Universidad de San Diego y otro avalado por la Universidad de Montana. en el recinto de Irvine, de la Universidad de California, completó el Doctorado. Paralelamente con sus estudios, ejercía el Periodismo y la enseñanza.
 
Su diverso universo literario incluye la evocación de lo pueblerino y el folklore de su tierra con dotes – como han dicho muchos críticos – de sicólogo para esbozar personajes que saca de la vida real y, como el filósofo que es, de lo más complejo de un sistema saca aforismos. Sobre su trabajo literario se ha dicho:
 
El poeta, crítico y editor Joserramón «Che» Meléndes
lo calificó como “el primer narrador importante
de la Generación del ‘70.
 
Joserramón «Che» Meléndes (crítico, editor y poeta): “Lo qe haya que decir de Carlos A. López Dzur se dirá de su prosa. Sus cuentos retoman la altura de la mejor tradición puertorriqeña que conocimos hasta Luis Rafael Sánchez.
  
Luis F. Cariño Preciado (antropólogo mexicano al reseñar su poemario La Casa, en California): Cuando uno viaja por las letra de López Dzur quisiera oirlas pronunciadas por él y, de immediato, comentarlas. El manejo que hace del lenguaje es tan nuevo... Nos tiene acostumbrados a un nuevo manejo del idioma, a una novedosa forma del lenguaje, gracias a la cual nos transporta a originales interpretaciones del todo y sus partes. Leer sus textos es someterse a una ráfaga de ideas y pasajes mentales contrarios a sí mismos y entre sí, pero consecuentes en la esencia”.
  
Vicente Rodríguez Nietzsche (laureado poeta boricua, abril 4, 2000): “Sus poemas están escritos con verdad y sustancia vitales que podemos llamar la poesía”.
 
Abelardo García Vera (de Argenpress Cultural): “Evoca lo español que corre por sus venas ancestrales; exalta lo negro y lo taíno, lo judaico y lo védico. Nos mete a un mundo de literatura que serpentea las esferas del mito y, sin embargo, explora y describe su temario como un auténtico sociólogo, capaz de pasar de la historia a la materialidad concreta del aquí y hora, en tiempos de globalización, saqueo, hambres e inflaciones. La esfera de sus curiosidades intelectuales son la mundanidad (Heideggerianas).  
 
Su obra poética es muy impredecible. Escribe cantos al placer físico Y la sicología (como vemos en Teth, mi serpiente, o en Tantralia; textos de individualismo anárquico en Memorias de la contracultura: un canto al hermetismo que es, en realidad, anti-hermético; acude al prosaísmo en otros textos y, de sopetón, subtextos cuasi científicos, especulaciones con la teoría cuántica o rigor filosófico, como en Heideggerianas, El hombre extendido y Yo soy la muerte; la sexualidad y, así como en la prosa de sus Leyendas históricas y cuentos colora'os, el turbulento mundo político, sacudido por la desigualdad y la guerra (Cuaderno de amor a Haití, El libro de la guerra, El libro de anarquistas, Canto al hermetismo) y la búsqueda de libertad y concreación afirmativa de lo utópico (Lope de Aguirre y los paraísos soñados y Memorias de la contracultura)”.

Por su parte, Éktor Martínez, en la revista argentina Teína Núm. 8, correspondiente al miércoles, febrero 16 2011, apunta: “Mientras unos lectores (borregos del top ten) pagan un guato de lana por un libro estúpido y tedioso, en el caso del máster López Dzur, sus convicciones se materializan a la manera leninista de concebir la unidad inseparable entre la teoría y la práxis. Y es que asume un actitud herética de desobediencia a los dioses de la mercadotecnia cultural. López Dzur no únicamente planea vuelos abstractos sino también suele aterrizar en lo empírico”. 

 Escribir, para mí, es un ejercicio de aprendizaje constante”.

Repasando un sinnúmero de entrevistas que te han hecho, me llama la atención varias citas tuyas que entiendo definen no sólo el desarrollo de tu carrera literaria, sino tu filosofía como autor. Te esbozo algunas de ellas para que abundes al respecto: 
   
KTA: ¿Cómo te inicias en la literatura?

“Soy escritor desde que tenía 25 años, aunque comencé a atiborrar mis cuartillas desde los 18 o poco menos. A esa edad de los 18 sabía que la narrativa, más que la poesía, me sería más útil como género. Escribo desde que aprendí a pensar lo que leo. Escribir, para mí, es un ejercicio de aprendizaje constante. Y aprender, a pensar o sentir, es participar del asombro o la curiosidad por el entorno. No basta ser inteligente o persona sensible. Hay que crearse condiciones para el bienestar interior y público. Escribir es querer comunicarse, querer romper la indefensión y la soledad, al tiempo que hacerse responsable como ciudadano para que lo que se opine ofrezca cierta luz a otros y sea útil”.

 KTA: ¿Cuáles han sido tus influencias en términos literarios?.

“A quienes me atreví compartirles mis escritos, era gente que admiraba y tuvo un trato muy gentil conmigo. Uno fue el filósofo Alfred Stern, a quien conocí en mis cursos en Mayagüez y Río Piedras. Yo nací, o miré hacia el mundo, cuando había dos cosas en el ambiente: el hippismo, con su mensaje de ‘flor, paz, amor y no a la guerra’ y el activismo estudiantil”.

Te comento: siempre he pensado que mi inquieto juicio crítico es el reflejo de una mezcla interesantisima de balance, que también lo percibo en tu trabajo. Papá era un cronista de la cultura popular, romántico y poeta por vocación. Mamá, por su parte, era sicóloga social autodidácta y filósofo innata ¿Aportó esa mezcla a mirar al mundo de una forma distinta, con ojos de crítico, alma de filósofo y piel de humanista?
 
“Claro. A ellos, mis primeras gratitudes”. 
 
En Carlos A. López Dzur, el concepto humanístico impera en todos sus textos. Desde el inicio, con su primera publicación Sarnas de la ira parda, establecería los cimientos fuertes de su productiva aventura literaria: compromiso social y aprendizaje continuo. Creo que no puede existir un autor que esté más cercano a nuestra piel que aquel que traza su camino con la conciencia de que su mensaje, aún
 
Con ésta redactora en el Homenaje en 
   Casa Pepiniana de la cultura
 
en lo más lírico o sutil, debe ser claro y con algún vínculo con el que podamos identificarnos. Como dijo: “hay que crearse condiciones para el bienestar interior y público”.

Narrativa crítica, coherente y sensible, prosa y poesía, secuencia lógica de “aquel que se nutre de su entorno” y consecuencia, además, de conjugar al historiador, al narrador, al filósofo... en fin, al humanista. No existen límites que puedan separar cada una de estas almas en que habita el escritor. Su creación es reflejo de cotidianeidad: su temática diversa, universal y, por ello, impredecible. “Soy una persona que llega a identificarse con los demás, a sentir y participar en el dolor de mi entorno”, expresa.

KTA: ¿Eres heideggeriano? Así te describes…

“Lo de Martin Heidegger en mis libros es una etapa del arranque terreno, desde lo que él llamara “el pensar”. La sabiduría sin esfuerzo es mala cognición. Heidegger me ha ayudado a verlo”. 
 
KTA: ¿Cómo describes tu obra, en general? ¿Alguna temática recurrente?.
 
“Aprendí a darme cuenta de algo: mi entorno social, el reto que para un artista supone el colonialismo, que se hizo muy fuerte en la trinchera cultural, con el ánimo de aplastarla y asimilar plenamente esa parte del ser, la más autónoma, que es la sed de identidad”. 

KTA: ¿Qué opinión te merece la situación de la literatura en nuestro país, como industria y en términos culturales? ¿Qué piensas del apoyo del público y gubernamental? ¿Será lo suficiente?.

“Es iluso pensar que en una colonia se pueda administrar un apoyo cultural a la identidad, a las necesidades de los escritores y poetas, y un proyecto de afirmación national, cuando es precaria la presencia de quienes toman las riendas de instituciones de apoyo. En Puerto Rico, hasta esos vínculos sentimentales de amor a lo propio, hace tiempo se vienen desarticulando. Y el gobierno, de todos modos, nunca ha sido fiable, porque a quien compete fortalacer la cultura es al gran colectivo comunitario. Y, si las masas se enajenan y se asimilan a corruptelas y automenosprecio identitario, por más que hagan instituciones úblicas o privadas, el escritor estará solo y vulmerable. Lo único que puede administrar cultura sana es una consciencia social del mismo tipo”. 

KTA: ¿Lo mismo te pregunto de la nueva generación de autores? ¿Cuánto hay de protagonismo y cuanto de compromiso? ¿Su temática?.
 
La buena poesía tiene que ser el género de nuestra madurez. Fue apropiado, en mi caso, ir ejercitándome en la prosa primero, luego en ese trayecto uno discierne si tiene un vuelo lírico, intuitivo, con la concisión del poema y lo sabe si, en primer lugar, aprendió a organizar textos y, en cada texto, un mensaje claro”.
 
KTA: Dices que, de inicio, sabías que la narrativa te sería más útil como género que la poesía. ¿A qué te refieres? ¿Es la poesía el más complicado género de la literatura? Si bien, de la romántica puede decirse que es muy personal, la de critica social es de la sociedad, entonces, ¿cuánto es del autor y cuánto de la sociedad? Como medio de expresión, ¿cuán responsable hay que ser como autor? (volvemos al protagonismo, al "cliché" de erróneamente llamarse poeta).
 
“La prosa es el lenguaje de la observación y la investigación. Toda literatura, como todo arte, es un aprendizaje que afina la sensibilidad y la imaginación, pero hay un hecho. Cuando se nace y crece, el primer impulso es ser lógico, objetivo, no mágico ni lírico. La poesía íntima y lírica, si no pretende quedarse en sus lógicas y hermetismos internos, tiene que haber sido matizada y alquimizada con un entorno de anunciados verificables socialmente. Nadie se articula en un mundo de metáforas significativas si no hizo una tarea con la prosa, con el aprendizaje de la Otredad social. Cotejar la poesía intimista y confesional, apreciarla en su madurez y significación pública, entendiéndola no como un onanismo o masturbalia egoica, es posible cuando el creador hizo un trabajo extrapolante con su entorno, autoevidente y eso significa, en principio, una prosa investigadora, unas tarea de entendimiento de la comunicación intersubjetiva y el caracter”.
 
Recientemente, Wenceslao Serra Deliz me comentaba que el éxito y trascendencia del Grupo Guajana se fundamentaba en un profundo compromiso y respeto tanto con la temática como con su condición de "colectivo". ¿Qué opinión te merece? ¿Porqué no ha surgido un movimiento poético o literario que trascienda de igual manera? ¿Ego intelectual? ¿Aplica de alguna forma la cita de Ektor Martínez en esta explicación?.

“Concuerdo con Serra Deliz. Guajana fue una maravillosa experiencia de colectivo, aún no superada. Creo que la situación política y desencantos, con esa misma situación, llevaron a fragmentaciones generational. Pero, puede que haya sido una coyuntura de pausa para que maduren voces nuevas en torno a nuevas realidades de aperturas y temáticas. Coincido, por igual, con unos análisis del profesor Mario R. Cancel y el doctor Alberto Martínez Márquez sobre el por qué surgen tales fragmentaciones desde la Generación del ‘70 y la más reciente, del ‘80. De hecho, en una colonia de desencanto se forman egos intelectuales y también permean los ilusionismos de mercado, como dice Ektor con respecto a la situación literaria en las fronteras mexicanas”.

Si utópicamente fueramos a estructurar su proceso de creación literaria, me parece que Carlos A. López Dzur nos lo ha definido muy bién al explicar que “la prosa es el lenguaje de la observación y la investigación. La filosofía, sus aforísmos, es estudio y reflexión permanente. En ellos, la prosa se va volviendo poética”. Pensando así, no es de extrañar que en algún momento, de su “universo de curiosidades intelectuales”, Martin Heidegger haya recorrido varios caminos. 

Nuestro entrevistado es un autor que va de lo etéreo y lírico a lo empírico o vivencial, hilvanado por un previo, pero continuo trabajo de estudio que se refleja en su impecable e intenso dominio del idioma, de la filosófia y la literatura universal, así como de nuestro contexto histórico–social pasado y presente. Su literatura culta, libre de moral y de conciencia, le lega el poder trascender generaciones. Pero, mejor aún, le permite asumir posiciones.
 
 KTA: ¿Qué valoración harías de tu libro de cuentos El corazón del monstruo?.
  
 Los exilios son refrescantes pruebas de fuego
  para medir la resistencia cultural.
 
Soy una persona que llega a identificarse con los demás, a sentir y participar en el dolor de mi entorno. Y ese libro dice sobre mí, no que el corazón de Estados Unidos y de su gente es monstruoso. Lo que es monstruoso es el Gobierno y su actividad  guiada por una gente equivocada que, de momento, está en el poder moviendo intereses que no son los del pueblo estadounidense sino de las élites corporativistas, militares e imperialistas. El expansionismo explotador, globalizador, ni le va ni le viene al ciudadano común, no educado para comprender sus mecanismos y procesos. El libro se influye por la nostalgia de mi exilio, por lo que evoca memorias de mi pueblo... A lo que esas ideologías monstruosas conllevan en el alma de las gentes, es a dejarles como mensajes subliminales que la compasión social es un estorbo”.
 
KTA: Viene al caso la pregunta, porque tu libro es temática universal: mirando la situación político-social de nuestro país, ¿nos estamos acercando a una similitud con Cuba… ¿A una “versión boricua" del caso cubano?.

“Cada nación tiene su propio carácter y lo enriquece históricamente con las experiencias que ha vivido. Ni somos Cuba ni lo seremos. Sí podemos comprender la experiencia política y social cubana y sentirmos solidarios porque hay muchos nexos ancestrales. Yo sí creo que todas las Antillas Mayores fuimos una unidad espiritual que merece el proyecto antillanista, aquel que se abandonó, pero que Martí, Betances y De Hostos profetizaron como un alineamiento necesario y un regreso a la fraternidad como naciones antillanas”.
 
KTA: Si papá nos estuviera escuchando en esta conversación, como solía hacer, seguro te preguntaria: «si se da un tapaboca a los defensores de los derechos humanos persiguiendo al Colegio de Abogados; si nos limitan el derecho de expresión censurando los textos de nuestros literatos y ponen vendas al conocimiento intentando el cierre de nuestro principal centro docente, ícono de nuestra identidad, ¿qué nos queda? ¿Acaso no es nuestra literatura en el exilio, la buena, la objetiva, la que no se asimila y aún afuera, corresponde a su orígen?” ¿Qué me dices?.
“Los exilios son refrescantes pruebas de fuego para medir la resistencia cultural y a los revolucionarios y creadores consecuentes. Hay mucha literatura boricua buena en el exilio, aunque no se produzca en español o traiga otras categorías experienciales a la esencia nacional. La cultura boricua en Estados Unidos, en el arte en general como en Sociología, ha enriquecido nuestra esencia y no da ningún mentís ni menosprecio a la lealtad y la cohesión espiritual patria. La patria puede que migre por necesidad, pero su raíz se lleva consigo internamente. Sobrevive y resiste. Enfrenta otros riesgos. Asimila otras cosas, experimenta injertos, es cierto, pero no troncha su raíz. El exilio o las diásporas, es parte del proceso de crecimiento espiritual y cultural de las naciones y, en Puerto Rico, es importante abrazar a esos creadores y artistas, especialmente, cuando se prueban en su interna configuración como nuestros y consecuentes”.
    En la Casa Pepiniana de la Cultura, junto al alcalde y su esposa.
  
 KTA: Volviendo al tema de nuestro País (cuya problemática también es universal), ¿cómo puede vincularse a un adjetivo que alguna vez has llamado "Moralina pequeñoburguesa, enclesiasticona"?

“Soy, en principio, libertario y toda tranquilla ideológica de poder institucional y coercitivo me molesta. Creo que tenemos que redimir la auto-expresión y la empatía ante toda forma de nihilismo y opresión heredada e inauténtica, lo que no significa indulgencia antihumana, sino una moral nueva, arraigada a valores de autenticidad, sin mentiras y, sobre todo, sin dañar a segundos y terceros. Yo no creo en el ‘todo se vale’ ni en seres sin estructura ni sustancia, ni en seres fragmentarios que se autoaniqulan o aceptan censuras que no tienen sentido y no conllevan a lo mejor, a lo solidario y humanizador”.

KTA: ¿Autores y géneros preferidos?.

“Mi género favorito sigue siendo el cuento. Y, porque me gusta la filosofía, escribo libros aforísticos, que es lo que menos se me conoce porque el proceso elaborativo es más lento, es estudio y reflexión permanente. En ellos, la prosa se va volviendo poética. Autores favoritos, ¿de Puerto Rico o del mundo? No diría ya 'favoritos', sino interesantes, exhortadores a reflexión y, de los nuestros, diría Ché Meléndes, Néstor Barreto, Iván Silén, Alfredo Collado, Edgar Ramírez Mella, Ánjelamaría Dávila y Rosario Ferré, en algún momento. En realidad, son muchos que apenas estoy descubriendo. Suelo leer más investigación que obras de ficción”.

KTA: ¿Proyectos futuros? ¿Cuándo se verá tu obra publicada en el país que te vió nacer?.

 
Uno de sus poemas fue musicalizado y grabado por la
compositora y pianista belorusa Galina Gorelova.
 
 
Por misión me asigno seguir escribiendo. De lo segundo, Dios dirá. En Puerto Rico, quien más interesado está en mi obra es Néstor Barreto, de mi generación (los «setentistas») y él está trabajando en el proyecto Editorial Maravilla y, en la Colección de Poesía, comenzará con el lanzamiento de una edición de mi poemario Canto al hermetismo. Su editorial ya tiene una página en la website. Ví la bella portada que hizo para mi libro”.
 
La destacada compositora y pianista belorusa Galina Gorelova  (n. en Minsk, marzo 5, 1951 – ) musicalizó una de tus piezas poéticas, que se incluyó en la producción Song-Cycle on Latin-American Poetry (que también recoge textos de Pablo Neruda y César Vallejo), interpretadas por un barítono acompañado al piano. ¿Qué me dices al respecto?
                                                                                                          
                                                                                                                Galina Gorelova
 
“Esos son milagros que han proyectado textos de mi obra en otras naciones a través de la Internet. En esa serie de poemas musicalizados, Galina me creyó tan importante como para unir mi nombre al de Neruda y Vallejo y eso da gran satisfacción. Esto coincide con el haber recibido un Premio del Certamen Literario Chicano del Recinto de Invine de la Universidad de California. A menudo, por ser mi obra accesible en internet, de forma gratuita, me han incluído en diccionarios de nueva literatura mexicana, o ensenandense. Me han traducido al portugués textos de Tantralia y lo han llevado a congresos de hispanistas en Nueva Delhi (India) y, por causa del libro Teth, mi serpiente, se me publican en Israel, con la nota de que se trata de un sefardita, posiblemente aragonés…”

Para terminar, en una reciente recopilación de entrevistas publicada por la escritora puertorriqueña Melanie Pérez Ortíz, titulada Palabras Encontradas: Antología personal de escritores puertorriqueños de los últimos 20 años / (conversaciones), se incluye una entrevista al escritor y crítico Joserramón «Che» Meléndes, de la cual cito este fragmento:  

«El primer libro importante de la narrativa que se publicó se llama Sarnas de la ira parda, que lo publico yo, de Carlos López Dzur, que cuando Ana Lydia (Vega) y Wico (Luis Rafael Sánchez) lo leyeron, se cagaron encima y me escribieron diciéndome que era el escritor más grande del mundo… y como el tipo era tímido se fue del país, no quería tener tanto éxito. Carlos López Dzur es el primer escritor importante de esa generación. Después viene Pepe Liboy y una serie de gente más jóven».

 
  
KTA ¿Qué significado tiene para tí esas palabras y cuál crees fue el legado de Sarnas de la ira parda? Cuando te preguntaba por la situación de la literatura en nuestro país, por el compromiso de la nueva generación y la función o enfoque de las nuevas instituciones o actividades que trabajan nuestra cultura, me referia a eso: ¿se reconoce o se respaldan tabajos como este, con escencia? ¿Se considera la otra mitad de nuestra identidad que esta dispersa en otros paises (exilados) o la cultura se maneja entre unos pocos (volvemos a la cita de Ektor Martínez)?

“Todo viene a su tiempo. Hay momentos oportunos y generaciones de relevo que se interesan en el valor de lo previo. «Sarnas» es sólo un libro de arranque. Mi voz en gesto inicial de asomo. No es una obra de madurez ni la más lúcida que haya escrito, aunque el libro expresa que vengo con imaginación y prosa nueva, muy poética y «urticante», como dijo Luis Rafael Sánchez en sus ensayos de La guagua aérea. Me he dado cuenta que hoy hay una más positiva valoración y aceptación de los autores boricuas en la diáspora que la que había antes. Pero, es que los tiempos cambian y los cánones estrechos que antes recelaban a los newricans van desapareciendo. Más boricuas se gradúan y trabajan en universidades estadounidenses. El doctor Serafín Méndez, pepiniano, ha escrito sobre estos cambios y la cantidad de boricuas que son en académicos, científicos y artistas de primer orden en Estados Unidos. En esto tiene que ver la labor del Hunter College o el Colegio Hostos de Nueva York en cuanto a estudios puertorriqueños, o lo que autores como Pedro Pietri fueron capaces de hacer para mostrar esas identidades dispersas de El Barrio u otros puntos de la Nación.

En cuanto a mí, prefiero ser un escritor «underground», auténtico y divertido en su creación, que un figurón de mercado con una obra mediocre, frívola, vanidosa o egocéntrica, porque eso llena el ojo de gente en los auditorios, pero no el alma”.

Cuando hablamos de su capacidad para asumir posturas, podemos dar una mirada a El corazón del monstruo o Cuadernos de amor a Haiti de una visión sociológica, un autor más cronista o comunicador, un autor que señala y sugiere consciente de que su palabra, como toda buena literatura, es agente catalítico en la “siquis” de un pueblo y la responsabilidad que eso lleva consigo: «Escribir es querer comunicarse, querer romper la indefensión, al tiempo que hacerse responsable como ciudadano, para que lo que opine ofrezca cierta luz a otros y sea útil» -apunta”.

Así, sus pronunciamientos son claros:

Sobre la política: 

Lo que es monstruoso es el gobierno y su actividad, por una gente equivocada que, de momento, está en el poder moviendo intereses que no son los del pueblo estadounidense, sino de las élites corporativistas, militares e imperialistas. El expansionismo explotador, globalizador, ni le va ni le viene al ciudadano común, no educado para comprender sus mecanismos y procesos”.

De la cultura:

“A quien compete fortalacer la cultura es al gran colectivo comunitario. Lo único que puede administrar cultura sana es una consciencia social del mismo tipo. En Puerto Rico, los vínculos sentimentales de amor a lo propio, hacen tiempo se vienen desarticulando”.

De los exilios:

 “El exilio, o las diásporas, es parte del proceso de crecimiento espiritual y cultural de las naciones y, en la Isla, es importante abrazar a esos creadores y artistas. Hay mucha literatura boricua buena en el exilio, aunque no se produzca en español o traiga otras categorías experienciales a la esencia nacional”. 

De los artistas de mercado y la responsabilidad del mensaje:

Prefiero ser un escritor «underground», auténtico y divertido en su creación, que un figurón de mercado, con una obra mediocre, frívola, vanidosa o egocéntrica, porque eso llena el ojo de gente en los auditorios, pero no el alma”.

La producción literaria, en cualquiera de sus manifestaciones como el arte en general es el espejo de nuestro entorno dentro del contexto socio-político e historico a que responda. No sólo es plataforma para exponer ideas, sino que las provoca. Invita a la reflexión y a la acción. En un país que no respeta la diversidad, que manifiesta precario apego a nuestra identicad nacional, arraigada más por la desinformación y el desconocimiento que por mezquindad emocional, debemos ser recelosos con el mensaje que se perpetua a través de la palabra escrita. Debemos rechazar aquellas estructuras que se adueñan del acervo cultural y, a través de la mercadotecnia, nos restringen a "figurones de Mercado" y obras de mediocres contenidos.

 
 

   
 
 
 

Hay que dar espacio a la letra diversa. Acercar las diásporas para poder ampliar el horzonte de nuestras ideas. Cultivarnos por dentro y por fuera para poder exigir responsabilidad en el mensaje. Rechazar con nuestro verbo y nuestro bolsillo la letra vacía para asegurar la calidad y el contenido. Al final, esto es compromiso del colectivo social, pues las letras reseñan cada página de nuestra historia. El trabajo del protagonista de esta conversacion asi lo evidencia: “la literatura, como todo arte, es un aprendizaje que afina la sensibilidad y la imaginación”.

 

“La patria puede que migre por necesidad, pero su raíz se lleva consigo internamente”. López Dzur. 1-fin

 

 

 
 
 
R.E.L.O. / KTA
Marzo de 2011.

 

 

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