La barca de la vida
Por: José Manuel López Ortiz

La barca de la vida es el navío imaginario en que zarpamos con nuestros defectos y virtudes a navegar por los mares del destino, ignorando las bonanzas, caprichos y tormentas de esas aguas. Pero, en fin, con nacer ya estamos destinados a ser parte de la tripulación.
Víctor López Nieves constituye su barca junto a su amada, Julia Ortiz Alicea «Yuya», como capitán y timonel. Como regla y norma principal, el amor y la comprensión fueron su brújula y su guía. Y, junto a sus hijos, vivió el goce de los mares recorridos. En esa unidad de amor se fundan y complementan como un sólo ser. Así logran mantener a flote la barca a lo largo de sus vidas.

En un mar en calma se presenta una tormenta repentina: una fatal noche de diciembre muere Yuya. Con la pérdida de su amada vino la desesperanza, la angustia y el dolor. Aflora un sentimiento de rebeldía por lo repentino e inesperado de su deceso. Víctor comienza a vertir su dolor y coraje en papel y tinta con estos versos:
Se tomó licencia poética para el uso de la K en la palabra en la palabra corazón como expresión de coraje:
Al igual que en estos poemas en que manifiesta y libera su rebeldía y coraje por la muerte de su adorada compañera, produce otros como los siguientes: Ausencia, El tiempo, Navidad ausente, Sonambulismo, Suerte cruel, etc. De la incomprensión y el dolor que lo conduce a una soledad desesperante que es únicamente liberada a través de la poesía, encuentra así el camino que le permite reflexionar sobre la muerte, viendo a esta (la muerte) como parte el proceso de vida. Entonces, abre las puertas a la esperanza consoladora y la reflexión, ya que la muerte física no puede matar al amor.
En los últimos versos de este poema, la presencia del amor es la propia presencia.
Sobre la reflexión esperanzadora escribe varios poemas, como los titulados Ayúdame a llegar, Recuerdos e imágenes, Soledad y lluvia y Un sueño nada más. Con el paso del tiempo y la aceptación de la muerte, dedica otros a lo que fue su vida junto a ella. A su admiración por las virtudes morales, cristianas y humanas lo llevan a producir temas como Gracias, Yuya, gracias, Inconmensurable amor y Tú, únika.
Tiene otros versos a las cosas cotidianas y sencillas que a ella le gustaban: la naturaleza, la casa, el carrito blanco, sus hijos y sus nietas, además de poemas descriptivos, de su amor al prójimo, su caridad y su comprensión. Se incluyen varios trabajos poéticos que corresponden a otro tiempo de su musa creativa, ya que el libro es dedicado a Yuya y ella gustaba mucho de leer estos poemas.
En cuanto a la forma, no sigue un patrón definido. Víctor utiliza la rima en forma ligera y no constante. Más bien, es la creación de versos libres y transparentes, tal como le brotan del pensamiento. Usa algunas imágenes poéticas como metáforas, sin abusar de esas técnicas. Lo espontáneo y lo sencillo de sus versos son la mayor gracia de los poemas que le nacen del alma. (Véase biografía de este poeta en nuestra sección Boricuas para la historia).