jesusmanuelriveraEste irrepetible puertorriqueño (n. en Arecibo, enero 1, 1925 m. en   Bayamón, febrero 27, 1997) es recordado como una de las figuras representativas de la época dorada y romántica de la radio puertorriqueña. Además de excelente locutor, fue destacado periodista y musicólogo.  De formación autodidáctica, este culto e inquieto comunicadorquien desde la edad de dos años radicó en Bayamón descolló en todas las ramas relacionadas con dicho medio: productor y animador de programas y eventos artísticos, locutor comercial y noticioso y hasta cronista deportivo. Con la pasión y el humor que lo caracterizaban solía decir que “hubiera preferido nacer en una cabina o con un micrófono en la mano”.

Jesús Mmanuel Rivera apenas era quinceañero cuando creó una pequeña revista a la que estampó el nombre de Radio Puerto Rico. En aquel mensuario mimeografiado, de ocho páginas tamaño cuartilla, comentaba los programas que escuchaba e incluía las letras de algunas canciones de moda. A pesar de su sencillez, tal publicación sería recordada como una de las primeras dedicadas a esta importante industria en su patria. La mantuvo hasta 1943, año en que le surgió su anhelada oportunidad de trabajar en una emisora, instituyendo en la sanjuanera WNEL el programa La hora bayamonesa, cuyo ciclo culminaría en 1948. Paralelamente, en la misma estación y en sociedad con Enrique Vélez Rosa, durante el período 1944-1948 produjo numerosas trasmisiones dominicales y sabatinas desde el Waikiki Bar y el Denton Bar, en el Viejo San Juan. Aquellas audiciones eran amenizadas por Luis Cruz y Su Conjunto Alfarona X, Rafael Monge y Su Trío Euterpe, Tony Pizarro con el Trío Yagüez y otros destacados artistas. Rebosante de orgullo solía presumir de haber entrevistado, ante los micrófonos de la referida planta, al gran cantante de tangos veracruzano Jorge «Che» Sarelli (1943) y, muy especialmente, al idolatrado Jorge Negrete (octubre 25, 1944).

Luego de una breve estadía en WIAC (1948-1949), Víctor Manuel Rivera «Riverita» pasó a integrar la batería de locutores regular de WENA, en Bayamón. Allí compartió labores con Rubén Díaz Atiles, Domingo García Jr. y Miguel Ángel Álvarez, quien pocos años más tarde se convirtió en destacado actor. En esta emisora instituyó las transmisiones de los bailes celebrados en el Club Social Tres Palmas y, en calidad de productor independiente y en sociedad con los reconocidos músicos Pedro «Piquito» Marcano y Manuel «Pulguita» Jiménez, dos sintonizados espacios de fin de semana: Fiesta y La revista informal. Sin embargo, su aportación más notable a la cartelera diaria de la WENA fue, sin duda, un programa vespertino cuya vigencia sería bastante prolongada: La hora del volante, que iba al aire de 4:00 a 6:00 de la tarde. Trovadores como Florencio Morales Ramos «Ramito», Chuito el de Bayamón, Juaniquillo, Maso Rivera y Adela Hernández, así como el Trío Cialeño y los conjuntos de Félix Castrillón, Biriquín Rivera y Puchito Lara, fueron atracciones casi permanentes de aquellas emisiones. A partir de 1956, este mismo espacio tuvo breves etapas en las capitalinas WWWW, WRIO y, finalmente, en WITA / Radio El Imparcial (1965-1968). En abril de 1967, en esta última emisora, creó el Festival de la música del ayer, que luego mudó a WIAC AM (1968-1970) y, durante los últimos 27 años de su vida, mantuvo en WLUZ AM, en Bayamón, siempre en el horario dominical de 10:00 de la mañana a 12:00 del mediodía. 

«Riverita» también llegó a incursionar en el medio televisivo, aunque como narrador y promotor de combates de lucha libre en WKBM TV / Canal 11 (1961-1963). Aseguraba haber sido el primero que realizó esa labor en Puerto Rico. Paralelamente a su desempeño en la radio, continuó cultivando el periodismo escrito: ejerció como corresponsal del diario El Imparcial (1959-1962) y editó la revista Lea (1960-1964) y el periódico mensual La Voz de Bayamón (1964-1976). Por otro lado, su colección de discos, vitrolas y radios antiguos era tan enorme, que ya estos valiosos artículos no le cabían en su amplia residencia, por lo que ocupaban hasta la marquesina. En su hogar sólo quedaba espacio para los muebles estrictamente necesarios, pues cada rincón estaba ocupado por montañas de LPs y objetos relacionados con la música. Quienes lo visitaban no encontraban lugar para sentarse. Conservaba en excelentes condiciones el disco con el tema El juicio, de la Orquesta Casino de la Playa, que fue el primero que adquirió, en 1939. 

Un viejo padecimiento cardíaco milagrosamente, ya había sobrevivido a tres infartos reclamó la vida de Jesús Manuel Rivera Rosado. Falleció en su hogar, abarrotado de discos y recuerdos de su intensa carrera en el ambiente artístico, en la Urbanización Campo Alegre, en Bayamón, el 27 de febrero de 1997. 1-fin


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