Otra forma de disfrutar el cine

Redacción:

 

 

Con las primeras imágenes de la Guerra Hispanoamericana mostradas entre 1902 y 1903 y con la inauguración del Cine Tres Banderas que era una carpa en el sector sanjuanero de Puerta de Tierra, el 19 de marzo de 1910, se comenzó a tejer la historia del cine en Puerto Rico. Mucho ha llovido desde entonces. Más adelante, también en San Juan, se estableció el cinematógrafo de un señor apellidado Vargas y, casi simultáneamenteuna sala de proyección en Caguas y otra en Guayama. Pero, ninguno de estos recintos sería tan famoso como el Cine Tres Banderas, fundado por los comerciantes Miguel Garcia y Manuel Portell, situado exactamente donde hoy ubica la Biblioteca Carnegie y luego mudado a la calle La Marina. Su nombre respondía al hecho de que frente a su entrada ondeaban permanentemente las banderas de España, Puerto Rico y Estados Unidos.

 La evolución que esta industria experimentaria a través de los tiempos ha sido inmensa. Y desde aquellos primeros pasos en el campo de la Cinematografía en nuestro País ha transcurrido más de un siglo. Las carpas fueron reemplazadas por modernos edificios, con dos o tres niveles y aire acondicionado. Las pantallas, por enormes plasmas tridimensionales y las cámaras de cinta por modernos equipos digitales  y sonido estereofónico.

Con el advenimiento de los centros comerciales y las nuevas tecnologías, compañías norteamericanas no demoraron en invadir nuestro mercado y en desarrollar el concepto de cadenas de cine. Por consecuencia, muchas de las pequeñas salas establecidas por boricuas comenzaron a confrontar problemas económicos. Al punto que gran número de ellas se verían forzadas al cierre. Otras hoy padecen abandono o están muy deterioradas. Pero, luego de largos años de crisis, tanto los gobiernos municipales como algunos entusiastas inversionistas se han dispuesto a rescatarlos y restaurarlos.

Sin embargo, el trato impersonal y los altos costos de boletos de entrada que caracteriza a los cines pertenecientes a grandes consorcios ha dado espacio a un sector del público que opta por seguir respaldando a los tradicionales cines de barrio, pues muy afortunadamente todavía quedan algunos como aquellos de antaño. En su mayoría, operados por familias en ciertas comunidades del Área Metropolitana y en varios pueblos, permitiendo el facil acceso a los amantes del Séptimo Arte.

 

Auto Cine Santana: único Drive-Inn que nos queda.

    

   

En el municipio de Arecibo se encuentra el único Drive-Inn que sobrevive entre los varios que existieron en Puerto Rico hasta la década de los ‘60 y uno de los últimos que quedan en la región del Caribe. Se trata del Auto Cine Santana, localizado en el barrio Santana. Fue establecido  por el comerciante Elías Llerandi en 1957 y, con el que existió en Bayamón hasta el umbral de los80, uno de los dos más concurridos. Actualmente es administrado por el señor Francisco Domínguez Llerandi, nieto de su fundador.

Cinco décadas después de su inauguración, este autocine se mantiene en completo funcionamiento como una alternativa a las salas tradicionales, superando la competencia de las multisalas que se han propagado en la región Norte del país. El Auto-Cine Santana es una tradición familiar que ha pasado por varias generaciones. Primero, el bisabuelo, que fue quien trajo este el concepto de Estados Unidos. El abuelo lo puso en funcionamiento y el nieto, Dominguez, lo tiene a su cargo. Francisco Domínguez, padre, quien junto a su esposa Laura Llerandi fuera propietario y administrador, murió el 31 de enero de 2007, abatido por una larga enfermedad.

El Auto-Cine Santana abre al público los lunes, miércoles y jueves con una tanda a las 8:00 de la noche y los viernes, sábados y domingos con dos tandas, a las 7:30 y 9:30 PM. Los martes no ofrece función. El precio de entrada es de dos dólares por persona.

Para llegar aquí, quienes vengan de San Juan, luego del peaje de Arecibo deben tomar la salida Num. 63, al bajar virar hacia la izquierda y luego tomar un ‘solo’ a la derecha que los conducirá a la Carretera Núm. 2. Una vez en esta, buscar la Intersección 662 y, al doblar hacia la izquierda, pronto verán el Auto-Cine, también a mano izquierda.    Su número telefónico es (787)  881-7860.

 

Cine Roosevelt: con los precios de antaño…

 

  

Cecile Solá Placa y su esposo, Milton Garland, hija y yerno, respectivamente, de Mario Solá Ramírez y Rosa Placa de Solá, heredaron de éstos el privilegio de custodiar una tradición de familia: el cine de barrio, el cine de familia el Cine Roosevelt. Algo ha de ser lo que hace que todavía opere en la Urbanización Roosevelt una sala de cine con ese mismo nombre, cuyos dueños, una pareja obstinadamente generosa, permiten disfrutar, cuando todavía son estrenos o casi, de películas por sólo dos dólares y  maripositas de maíz al precio de 50 centavos. ¡Como si todavía estuviéramos en 1970!

El Cine Roosevelt fue restaurado a un costo de más de $200,000. El proceso de remodelación incluyó la colocación de sillas, espacios y áreas especiales para personas. con impedimentos físicos. Las sillas tienen brazos removibles para facilitar al discapacitado moverse de esta a la de la sala. Además, para aquellos que prefieran ver la película desde sus sillas de ruedas, han dejado espacios sin butacas que serían identificados. Esto lo convierte en el primer cine en Puerto Rico que brinda estas comodidades.

 Las instalaciones, que ahora cuentan con dos salas de proyección una con 318 butacas y la otra con 166 ofrecen a los asistentes un servicio de calidad al nivel de los más lujosos teatros. Pero lo más que lo distingue no es la moderna y renovada ambientación, sino el trato personal para con su asidua clientela y su peculiar arquitectura, que lo ha hecho famoso como el hangar“.

De acuerdo con Cecile Solá y, según lo atestigua la primera inscripción de la propiedad, fechada en 1947, el propósito de este local siempre fue hacer del mismo un cine para proyectar películas. Por esta razón, resulta curiosa la estructura en forma de hangar. “La verdadera razón para ello nadie la conoce“, manifiesta.

De todas maneras, su padre, don Mario, durante gran parte de su vida profesional se desempeñó como distribuidor de películas, “principalmente las del cine mexicano y las 'westerns”, continuó relatando Cecile. Ya metido en la industria, a partir del 1975 también se dedicó a administrar el Cine Roosevelt y, en 1978, al presentársele la oportunidad, lo adquirió.

 

Cine Verde del Estuario… gratuito en el Condado.

 

   

El Programa del Estuario de la Bahía de San Juan, junto a la Compañía de Parques Nacionales, auspician el proyecto Cine Verde del Estuario, el cual ofrece funciones, libres de costo para los asistentes, en el Parque Jaime Benítez de la Laguna del Condado todos los segundos y cuartos sábados de cada mes a partir de las 7:00 de la noche. Las películas se proyectan en una pantalla gigante al aire libre. Se recomienda que los participantes lleven sillas

En el Cine Verde se proyecta, además de películas comerciales, material educativo del Estuario, documentales sobre los mangles, los arrecifes de coral y servicios públicos de las diferentes campañas educativas que realiza el Estuario y  la Compañía de Parques Nacionales.?

 

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