Recordando el legado del genial
«Cantinflas» (1911-1993)
 y sus vínculos con Puerto Rico en su centenario
 
 
Por Miguel López Ortiz
Director de KooltourActiva
 
Durante el transcurso de este año, en México se han celebrado varios actos como tributo póstumo a Mario Moreno Reyes «Cantinflas», con motivo de su centenario, asumiéndose como correcto el alegato de respetados biógrafos en el sentido de que éste vio la primera luz en Cotija, Michoacán, el 12 de agosto de 1911... aunque aparece inscrito como nacido en Ciudad de México, el 12 de agosto de 1917. Claro: durante aquellos tiempos y hasta varias décadas después, tanto en México como en toda Latinoamérica era muy frecuente que los padres inscribieran a sus hijos en el Registro Civil mucho tiempo después de haberlos traído al mundo. No pocas veces, en pueblos o ciudades que no los vieron nacer e, incluso, en fechas que no correspondían a la realidad, sencillamente, porque no se preocuparon por anotar las verdaderas y, por consecuencia, las olvidaron.
 

Es posible que tal haya sido el caso de quien es venerado como el más célebre de todos los actores humorísticos de habla hispana. Sí es indudable que su progenitor Pedro Moreno Esquivel y sus catorce hermanos (fue el sexto de quince, de los cuales cuatro murieron al nacer y, de todos, sólo eran hembras) procedían de Cotija y eran de origen muy humilde. Su madre, Soledad Reyes Guízar, tenía raíces en Guadalajara, Jalisco.

 

Sobre su vida, colmada de matices novelescos, se han escrito varios libros y se han realizado muchos documentales televisivos y cinematográficos. Antes de estrenarse como bufo en la carpa Salón Mayab, adyacente a la Plaza Garibaldi, de la cual pasó a la Carpa Ofelia, propiedad de Eliseo Aragón y situado entre las calles Pensador Mexicano y Mariscala, frente al Teatro Follies Bergere, de la capital, en 1928, había sido torero cómico (faceta que, años después, resucitaría en varias de sus películas y en corridas realizadas para obras de beneficencia) e intentó, fallidamente, descollar como boxeador, identificándose como Chato Moreno, siendo entrenado por Carlos Pavón, quien fuera campeón nacional del peso ligero durante el período 1924-1926. Haber sido noqueado de manera fulminante en el mismo primer asalto en la pelea marcaba su entrada en el profesionalismo tras un breve y más o menos aceptable paso por el aficionismo, lo hizo comprender que nada tenía que buscar en este deporte.

 

 

En sus comienzos,«Cantinflas» era un borrachito sin nombre y uno de los varios personajes que caracterizaba en aquel escenario. El cómico estrella de sus funciones era Manuel Medel (1906-1997), quien luego formaría pareja con nuestro reseñado en otras carpas, teatros de revistas, cabarets y en sus primeras tres películas. Éste revelaría que el nombre de «Cantinflas» se deriva de la frase “¡en la cantina de inflas!”, que un irreverente espectador le gritó a Mario Moreno mientras éste encarnaba al borrachito. Esta historia era respaldada por el insigne escritor e historiador Carlos Monsivais Aceves (1938-2010). El talentoso actor, poseedor de gracia innata como bailarín, pulió su personaje, al que dejó su particular manera de hablar mucho diciendo poco y su vestimenta de “peladito”, pero echando al olvido su inclinación a empinar el codo, revistiéndolo de nobleza y tornándolo muy polifacético: en sus películas sería barrendero, bombero, diplomático, fotógrafo, inventor, mago, médico, peluquero, piloto, policía, sacerdotal, sastre, torero, etc.

 

El vestuario y el maquillaje de «Cantinflas» fueron creados por Celia Tejeda, una bella vedette conocida como «La Yoli-Yoli», quien era su compañera en la Carpa Ofelia. Para la imagen visual que presentaría, ella tomó como modelo el peladito(o sea, mendigo) que aparecía en una historieta que José de Jesús Acosta creó para el diario Universal.

 

 

Tuve oportunidad de entrevistarlo tres veces…
sin tener que ir a México.
 
 
 
Con don Mario Moreno Reyes tuve un experiencia que podríamos calificar de simpática. Para mí fue muy significativa, pues pocos periodistas tuvieron tanta suerte. Por eso lo recuerdo con gratitud. Resulta que en 1979, dos años después de la fundación de la revista Artistas, él visitó Puerto Rico para participar en la transmisión del Telemaratón de la Liga Puertorriqueña Contra el Cáncer. Yo, que desde chico sentí fascinación por el cine mexicano y sus estrellas, me emocioné ante la posibilidad de entrevistarlo. Muy entusiasmado preparé un interrogatorio y, llegado el momento, fui a los estudios del Canal 7 donde él se encontraba compartiendo con ejecutivos de agencias publicitarias, de la televisora y, claro está, con los infaltables políticos y funcionarios de gobierno adictos al figureo. Pero, allí se me advirtió que él no acostumbraba conceder entrevistas como suelen hacer la mayoría de los artistas, aunque sí me respondería a alguna que otra pregunta. Mi lista consistía en, más o menos, 20. Buenoel asunto fue que aquella tarde tuve que conformarme con que me contestara dos.
 

Sin embargo, me enteré que, al día siguiente, visitaría la Alcaldía de San Juan yallá le caí. Me le acerqué tímidamente y logré que me contestara otras dos. Entonces me informaron que, al otro día, volvería al Canal 7... y yo volví también. Esta vez, cuando me vio y se percató de mi intención de acercármele para proseguir mi accidentada entrevista, fue él quien tomó la iniciativa de aproximarse a mí y con voz que de repente me pareció autoritaria me dijo algo así como “Oiga, joven, después que salga de aquí iré para Ponce. No me diga que volveré a verlo allá”. Al notarme “pasmaíto” ante sus palabras, tranquilizándome con una palmadita agregó: “le evitaré ese trabajo. A ver… ¿que más quiere saber?” ¡Y me permitió completar la entrevista!

 


Durante el primer lustro de los ‘80, «Cantinflas» regresó a Puerto Rico dos veces más con el fin de participar, nuevamente, en el tradicional telemaratón en pro de la causa antes mencionada. Recuerdo que José Miguel Agrelot casi no se le despegaba. Y en ambas oportunidades me cedió un ratito para responder a mis preguntas.

 

Una de mis grandes satisfacciones como periodista y adorador del cine mexicano fue haber entrevistado a las máximas estrellas de su Época de Oro que seguían activas después de 1970, entre ellas los comediantes: Adalberto Martínez Chávez «Resortes»,Fernando Soto Astol «Mantequilla», Antonio Espino Mora «Clavillazo», Roberto Cobo «Calambres», Joaquín García Vargas «Borolas», Famie Kaufman «Vitola», Roberto Ramírez Garza «Beto El Boticario», Ramón y Manuel «El Loco» Valdés, etc. Me quedé con las ganas de conocer y entrevistar al hermano mayor de los dos últimos,Germán Valdés Castillo «Tin Tan» (1915-1973), así como a Óscar Pulido (1910-1974), pues éstos fallecieron cuando todavía yo era muy chamaco y no me dedicaba por completo al Periodismo. Pero, el caso con «Cantinflas» fue muy especial para mí, pues lo entrevisté tres veces sin tener que viajar a México.

 

 

 Fue quien tituló Obsesión al más famoso bolero de Pedro Flores.

 

 

Una leyenda que se ha propagado durante décadas vincula a «Cantinflas» con el consagrado compositor puertorriqueño Pedro Flores (1894-1979). La conocí contada por el propio don Pedro, a quien también tuve la suerte de haber entrevistado. Resulta que el más difundido de sus boleros, Obsesión, se tituló originalmente Por ti y fue creado hacia 1935. Por capricho del destino, quien lo dio a conocer en México fue la figura que ahora nos ocupa, interpretándolo obviamente, de manera humorística, pues no era cantante en sus presentaciones en carpas y teatros de revistas. Fue éste quien le cambió el primer título por el que quedaría como definitivo: Obsesión.

 

Se dice que, luego de haberlo vocalizado caracterizando a un travestí en la película El signo de la muerte, que dirigió Chano Urueta en 1939, se sintió “tan arrepentido” al considerar que había “asesinado” la canción, que optó por enviar una carta de disculpa al autor, asegurándole que había insistido en que editaran (o sea, eliminaran) la referida escena del filme... pero no fue complacido en su reclamo. Aunque sin abundar en el asunto, dizque porque había “olvidado detalles”, el gran comediante así me lo confirmó.

 

Sobre este hecho, en KooltourActiva conservamos par de reseñas periodísticas en las que se establece que, contrario a lo que tantos conocedores de la música del insigne naguabeño han creído, no hubo tal “arrepentimiento” de parte de «Cantinflas». Éste estaba muy cómodo en el sitial estelar que ya disfrutaba en el entonces poderoso cine de su patria y, además, hacer una caricatura de cualquier composición popular siempre ha sido un recurso válido en el negocio del espectáculo. Sabía, igualmente, que don Pedro se sentiría tan orgulloso de su “disculpa”, que no perdería ocasión para comentarla ante los periodistas... como efectivamente pasó. Dicho en palabras claras: con su carta, «Cantinflas» sólo pretendió regalar una anécdota, algo interesante que contar sobre su figura, a nuestro venerado compositor.

 

 

 

A la hora de la verdad, fue éste quien debió agradecer al mexicano que le estampara un título mucho más atractivo que el simple y nada sugerente Por ti a su bolero. De hecho, ocho años más tarde (1947) – cuando ya contaba con muchísimas versiones discográficas –, Pedro Flores volvió a registrar su obra en la editorial Peer International, en Nueva York, con el título de Obsesión. Cabe resaltarse el dato de que Daniel Santos lo grabó, por lo menos, cinco veces, con acompañamiento de cuarteto, conjunto y sonora.

    Filmografía completa (un total de 49 películas):

No te engañes, corazón  (Grovas-Oro Films, 1936). – Director: Miguel Contreras Torres. Actores principales: Sara García, Carmen Molina, Carlos Orellena, Natalia Ortiz, Estanislao Schillinsky Bachanska, Carlos Villatoro y Eduardo Viva.

 •Así es mi tierra (1937). – Director: Arcady Boytler. Compartió créditos protagónicos con Manuel Medel, Margarita Cortés, Mercedes Soler, Antonio Frausto y Juan José Martínez Casado. Personaje: «El Tejón».

Águila o Sol (1937). – Director: Arcady Boytler. Compartió créditos protagónicos con Manuel Medel, Margarita Mora, Marina Tamayo y la debutante Virginia Serret. Deambiente cabaretero. Intervenciones musicales: Rafael Hernández y Toña La Negra. Personaje: «Polito Sol». 

El signo de la muerte (1939). – Director: Chano Urueta. compartió créditos principales con Tomás Perrín y Manuel Medel.

Jenjibre contra Dinamita (Grovas-Oro Films, 1939). – Guionista: Estanislao Schillinsky Bachanska. Cortometraje publicitario para la firma Kelvinator.

Siempre listo en las tinieblas (Grovas-Oro Films, 1939). – Guionista: Estanislao Schillinsky Bachanska. Cortometraje publicitario para la firma Kelvinator. Personaje: «Chencho Albondigón».

Ahí está el detalle (Posa Films, 1940). Director: Juan Bustillo Oro. Actores principales: Sofía Álvarez, Sara García, Joaquín Pardavé, Dolores Camarillo «Fraustita» y Manuel Noriega. Considerada por la crítica su mejor película. Personaje: «Leonardo del Paso».

Cantinflas boxeador (Grovas-Oro Films, 1940). Director: Fernando A. Rivero. Guionista: Estanislao Schillinski Bachanska. Cortometraje publicitario para la firma Kelvinator.

Cantinflas en los censos (Grovas-Oro Films, 1940). Director: Fernando A. Rivero. Guionista: Estanislao Schillinski Bachanska. Cortometraje publicitario para la firma  Kelvinator.

Cantinflas ruletero (Kelvinator, 1940). Director: Fernando A. Rivero. Cortometraje  publicitario para la firma Kelvinator. Personaje: «Baldomero».

•La prima de Cantinflas (Kelvinator, 1940). Director: Carlos Toussaint.
Cortometrajepublicitario para la firma Kelvinator.

Carnaval en el trópico (Posa Films,1941). Director: Carlos Villatoro. Su aparición fue involuntaria, pues en este filme se incorporaron segmentos de sus películas.

Ni sangre ni arena (Posa Films, 1941). Director: Alejandro Galindo. Actores principales: Pedro Armendáriz, Alfredo Del Diestro, Susana Guízar, Miguel Inclán, Estanislao  Schillinsky Bachanska, Elvia Saucedo y Fernando Soto Astol «Mantequilla». Se trataba de una parodia de la silente hollywoodense de igual título (Paramount Pictures, 1922)protagonizada por Rodolfo Valentino. Interpretó dos personajes: ratero y torero,idenficándose como «El Chato» y «Manuel Márquez ‘Manolete’».

El gendarme desconocido (Posa Films, 1941). Primera bajo las órdenes de Miguel María  Delgado, quien en lo sucesivo sería el director habitual de sus películas. Actores principales: Mapy Cortés, Carlos López Moctezuma, Gloria Marín y Daniel «Chino» Herrera. Supersonaje, «Gendarme 777», reaparecería años más tarde en El bombero atómico (1950) y Patrullero 777 (1977).

Los tres mosqueteros (Posa Films, 1942). Director: Miguel María Delgado. Actores principales: Ángel Garasa, Raquel Rojas, Andrés Soler, Pituka de Foronda, Consuelo Franky Estanislao Schillinsky Bachanska. Personaje: «Cantinflas D‘Artagnan».

El circo (Posa Films, 1942). Director: Miguel María Delgado. Actores principales: Eduardo Arozamena, Rafael Banquells, Gloria Lynch y Estanislao Schillinsky Bachanska.

Romeo y Julieta (Posa Films, 1943). Director: Miguel María Delgado. Actores principales: María Elena Marqués, Ángel Garasa, Tito Junco, Emma Roldán, Andrés Soler y Estanislao  Schillisky Bachanska. Parodia de la obra homónima de William Shakespeare llevada al extremo de la comicidad.

Gran Hotel (Posa Films, 1944). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales: Jacqueline Dalya, Josefina Martínez y Fernando Soto Astol «Mantequilla».

Un día con el Diablo (Posa Films,1945). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales: Susana Cora, Miguel Arenas y Andrés Soler.

Soy un prófugo (Posa Films, 1945). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales:  Emilia Guiú, Daniel «Chino» Herrera, Carmelita González y Agustín Isunza. Caracteriza a un empleado bancario que es acusado de desfalco.

A volar, joven (Posa Films, 1947). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales: Miroslava Stern, Ángel Garasa, Daniel «Chino» Herrera y Andrés Soler.

El mago (Posa Films, 1948). – Director: Miguel María Delgado. Compartió créditos primarios  con José Baviera y Leonora Amar.

El supersabio (Posa Films, 1948). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales: Perla Aguirre, Freddy Fernández «El Pichi» y Alfredo Varela «Varelita». Caracteriza alasistente de un científico que descubrió la fórmula para convertir el agua en gasolina.

Puerta, joven (Posa Films, 1949). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales:  Silvia Pinal, Óscar Pulido, Carlos Martínez Baena, Josefina del Mar y Fernando Casanova. Caracteriza a un portero de vecindad enamorado de una joven paralítica. Esta fue la quinta  película de Silvia Pinal, quien llegaría a ser una de las estrellas más fulgurantes en la  historia del cine, el teatro y la televisión mexicana.

El bombero atómico (Posa Films, 1950). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales: Roberto Cobo «Calambres»

, Elisa Quintanilla y  Roberto «El Panzón» Soto.

El Sietemachos (Posa Films, 1950). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales: Alma Rosa Aguirre, Miguel Ángel Férriz, Delia Magaña y José Elías Moreno. Caracteriza a «Margarito», un landrón que se jacta de ser muy macho y temerario.

Si yo fuera diputado (Posa Films, 1951). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales: Gloria Mange y Andrés Soler.

 •El señor fotógrafo (Posa Films, 1952). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales: Rosita Arenas, Rebeca Iturbide, Ángel Garasa y Wolf Rubinski.

Caballero a la medida (Posa Films, 1953). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales: Martha Valdés, Ángel Garasa, Emma Rodán, Wolf Rubinski y Domingo Soler.  Interpreta a un sastre que diseña vestidos para personas de la Alta Sociedad.

Abajo el telón (Posa Films, 1954). – Director: Miguel María Delgado. Actores
principales:  Christiane Martel, Alejandro Ciangherotti, Víctor Alcócer, Rafael Alcayde y Beatriz Saavedra.
 
Around the World in 80 Days (Columbia Pictures, 1955). – Productor: Mike Todd. Director:  Michael Anderson . Actores principales: David Niven, Fernandel, Frank Sinatra, Marlene  Dietrich, Shirley MacLaine, John Carradine, Martine Carol, Red Skelton y Robert Newton. Marcó su debut en Hollywood. Por su intervención cob $200,000. Ganó Golden Globe correspondiente a Mejor Actor de Comedia. Personaje: «Paspartout».

El bolero de Raquel (Posa Films, 1955). – Director: Miguel María Delgado. Estrellas femenina: Flor Silvestre y Manolita Saavedra. Interpreta a un limpiabotas.

Ama a tu prójimo (Posa Films, 1956). – Director: Tulio Demichelli. Actores principales:  Arturo de Córdova, Elsa Aguirre, Alma Rosa Aguirre, Armando Calvo, Pituka de Foronda, Rosita Quintana y Rubén Rojo. Personaje: «Luis».

Sube y baja (Posa Films, 1958). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales: Tere Velázquez, Carlos Agosti, Joaquín García Vargas «Borolas», Luis Manuel Pelayo y  Domingo Soler. Interpreta al elevadorista de un banco que se casa con la hija del dueño.

Pepe (Columbia Pictures, 1960). – Director: George Sidney. Actores principales: Dan Dailey, Shirley Jones, Maurice Chavalier y Edward G. Robinson. Su segunda y última experiencia en la cinematografía hollywoodense.

El analfabeto (Posa Films, 1960). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales:  Lilia Prado, Ángel Garasa, Sara García, Daniel «Chino» Herrera y Miguel Manzano. Encarna a un analfanbeta que necesita instruirse para recibir una herencia. Personaje: «Inocencio Prieto y Calvo». 

El extra (Posa Films, 1962). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales: Alma Delia Fuentes, Eric del Castillo, Eleazar García «Chelelo», Raúl Meraz, Carmen Molina y Valentín Trujillo. Caracteriza a «Rogaciano», un extra de cine que, en determinados momentos, encarna a un vaquero, al emperador romano Marco Antonio, a «Armando Duval» (de La dama de las camelias) y otros personajes de la historia.

Entrega inmediata (Posa Films, 1963). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales: Fanny Cano, Claudio Brook, Gina Romand y Guillermo Zetina. Personaje:  «Feliciano Calloso», agente secreto y cartero. 

El Padrecito (Posa Films, 1964). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales: Rosa  María Vázquez, Ángel Garasa, Rogelio Guerra y José Elías Moreno. Personaje: «Padre   Sebastián».

El Señor Doctor (Posa Films, 1965). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales: Marta Romero y Miguel Ángel Álvarez, Wolf Rubinski, Arturo «Bigotón» Castro y  Prudencia Grifell. Personaje: «Doctor Salvador ‘Chava’ Medina».

Su Excelencia (Posa Films, 1966). – Director: Miguel María Delgado. Estrellas femeninas:  Sonia Infante y Maura Monti. Personaje: «López» o «Lopitos», diplomático. 

Por mis… pistolas (Posa Films, 1968). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales:  Alfonso Mejía e Isela Vega. Personaje: «Fidencio Barrenillo», boticario. 

Un Quijote Sin Mancha (Posa Films, 1969). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales: Ángel Garasa, Lupita Ferrer y Susana Salvat. Personaje: «Justo Leal y  Aventado».

El profe (Posa Films, 1970). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales: Arturo de Córdova, Víctor Alcócer y Marga López. Personaje: «Sócrates García».

Don Quijote cabalga de nuevo (Posa Films, 1972). – Director: Roberto Gavaldón. Actores principales: Fernando Fernández y María Fernanda D’Ocón. Personaje: «Sancho Panza».

Conserje en condominio (Posa Films, 1973). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales: Raquel Olmedo y Carlos Riquelme. Personaje: «Úrsulo».

El ministro y yo (Posa Films, 1975). – Director: Miguel María Delgado. Actores principales:   Lucía Méndez, Celia Castro y Ángel Garasa. Personaje: «Mateo Melgarejo».

El Patrullero 777 (Posa Films, 1977). – Director: Miguel María Delgado. Estrellas femeninas Ana Bertha Lepe y Valeria Pani. Personaje: «Diógenes Bravo».

El barrendero (Posa Films, 1982). – Director: Miguel María Delgado. Estrellas femeninas:   María Sorté y Evita Muñoz «Chachita». Personaje: «Napoleón Pérez García».

           

Datos para el récord: el nombre completo de esta súper estrella irrepetible era Mario FortinoAlfonso Moreno Reyes. Su madre era prima de otras dos figuras legendarias del mundillo artístico: Pepe Guízar (1906-1980) y Tito Guízar (1908-1999), quienes eran nativos de Guadalajara y se destacaron como cantantes, compositores y actores. El segundo fue el primer charro del cine mexicano. Éstos también eran primos, no hermanos.

 

Se crió en el populoso barrio capitalino de Tepito, famoso por ser cuna de muchos campeones mundiales de boxeo y, a la vez, muy desafortunadamente, por su peligrosidad. Desde tiempos inmemoriales se granjeó el triste “honor” de ser el “más caliente” de México, notoriedad que ha transcendido a gran parte del mundo. Fue allí donde «Cantinflas» se aficionó al boxeo.

 

Junto a Jorge Mondragón, María Conesa, Virginia Fábregas, Sara García, Esperanza Iris, Juan José Martínez-Casado, Jorge Negrete, Julieta Palavicini, Roberto «El Panzón» Soto, María Tereza Montoya y los hermanos Andrés, Domingo, Fernando, Julián y Mercedes Soler, Mario MorenoReyes «Cantinflas» integró la plancha de quince fundadores de la Asociación Nacional de Actores (ANDA), que quedó oficialmente constituida el 12 de noviembre de 1934. Siempre fue uno de los pilares de este gremio. Al sustituir a Mondragón en la dirección (entiéndase, el cargo de Secretario General) en 1942, dotó a la ANDA de la Casa del Actor donándole la casona que le serviría de sede en la Calle Tiziano Núm. 34, en la jurisdicción de Mixcoac. Con recursos propios adquirió los terrenos adyacentes para ampliar sus intalaciones. Esta división, que sirve de hogar a los miembros que llegan a la vejez carentes de solvencia económica, enfermos o sin familiares que velen por ellos, fue oficialmente inaugurada el 20 de febrero de 1944. Luego de que él fuera reemplazado en el cargo por Negrete (con quien, irónicamente, no mantenía cordiales relaciones), aquel mismo año, la Casa del Actor fue bautizada con su nombre.

 

La compañía productora Posa Films fue fundada por los publicistas Santiago Reachi y Jacques Gelman como filial de la agencia Publicidad Organizada en 1940. El propósito siempre fue producir las películas de Mario Moreno Reyes «Cantinflas», teniéndolo como único artista exclusivo. Para esto, lo hicieron socio concediéndole el 25 porciento de las acciones, además de un salario de $100,000 pesos anuales que, entonces, era un dineral (filmara o no). Acordaron la realización de sólo una película por año, pues el actor no quería restarle tiempo a sus presentaciones en teatros, ya que estas le estaban generando considerables ingresos.

 

«Cantinflas» llegó a ser el más rico de los actores latinoamericanos. Dueño teatros, edificios de oficinas, una ganadería, un cabaret y otros comercios que el público podía identificar al ver la palabra OIRAM (o Mario al revés) resaltando de una de sus paredes. Ya para 1960 había adquirido la totalidad de las acciones de Posa Films.
 

Sin embargo, oficialmente, la estrella mejor pagada del cine mexicano era María Félix. Resulta que, durante las décadas de los ‘40 y los ‘50, la Asociación Nacional de Actores (ANDA) acostumbraba hacer público, a través de la Prensa, las tarifas de sus miembros más prominentes cada año. Tal y como también sucedía en España. Mario Moreno Reyes «Cantinflas» no aparecía en aquellas listas, pues las mismas excluía a aquellos que eran productores (entiéndase, sus propios patrones). Tampoco incluía a actrices que estuvieran casadas (o convivieran) con los productores de sus películas como eran los casos de las rumberas María Antonieta Pons (casada con Juan Orol primero y con Ramón Pereda después) y Ninón Sevilla, compañera sentimental del poderoso Pedro Arturo «Perico» Calderón.

 

La cotización de María durante el segundo lustro de los ‘40, ascendente a $175,000 por película (dólares, no pesos), estaba muy por encima de la que disfrutaban los tres que le seguían: María Elena Marqués ($90,000); Jorge Negrete ($75,000) y Pedro Infante ($60,000). A un inmenso sector del público, que incluye al autor de este reportaje, se le hace difícil entender la razón por la cual María Elena se cotizaba mucho mejor que Jorge y Pedro, pues a pesar de ser una actriz muy admirada y querida, jamás generó un fervor popular tan inmenso como éstos.

 

Cuando se le honró con una Estrella en el Paseo de la Fama, en Hollywood, la Cámara de Comercio de Los Ángeles, responsable de seleccionar a quienes reciben tal distinción desde 1960, fue objeto de duras críticas debido a que el legado de «Cantinflas» a la Meca del Cine se circunscribía a dos películas, pues había cimentado su carrera en México hablando en español. Mientras tanto, eran muchas las celebridades con larga y exitosa trayectoria en el cine norteamericano, incluso ganadores del Óscar, que permanecían esperando por ese reconocimiento.
 
 
 
 Por $5,000 que le ofrecieron por el pantalón de «Cantinflas»,
se quedó en canzoncillo ante millares de boricuas.
 
Mientras se desempeñaba como animador, ataviado como «Cantinflas», de la parte final del Telemaratón de la Liga Puertorriqueña Contra el Cáncer, celebrado en el Coliseo Roberto Clemente y transmitido a través del Canal 7 en 1979, se recibió la llamada de un espectador que ofreció $5,000 por su pantalón si éste se los quitaba en pleno escenario y, obviamente, a la vista de los presentes en el recinto y de los millares de televidentes. Ante el ofrecimiento y, luego de que los organizadores le informaran que ya el dinero estaba seguro, el actor expresó dispuesto: “Por esa cantidad no sólo me lo quito, sino que se lo dejo aqui”. De inmediato se lo bajó, quedándose en calzoncillo ante el aplauso de todos. Más adelante, cedió su camisilla por $3,000 y su paliacate (o sea, el pañuelo que se lleva como mascada en el cuello), por otros $3,000.
 

Durante aquellos años, en la Prensa y en los corillos faranduleros se ventilaba con insistencia la posibilidad de que «Cantinflas» y José Miguel Agrelot compartieran créditos protagónicos en una película, proyecto que entusiasmaba sobremanera al inolvidable comediante boricua. Conciente del deseo de tantos en Puerto Rico de que ello se materializara, cuando algún medio le preguntaba al respecto, el insigne actor mexicano no descartaba que ello pudiera suceder, pero cuidándose de no alimentar el entusiasmo. Me reveló que sus experiencias con los filmes que realizó desde Un Quijote Sin Mancha en 1969, no colmaron sus expectativas económicas. Porque entonces a las producciones hispanas se les hacía mucho más difícil que en antaño lograr distribución internacional, el cine mexicano había perdido gran parte de sus mercados… y al público, en México, ahora sólo le interesa el cine de vedettes y prostitutas (entiéndase, de ficheras, que constituía la moda entre sus compatriotas) o el que se hace en Hollywood”. También me confesó que El barrendero (rodada en 1980 y estrenada en 1982) había sido “su último cartucho, pero que si el proyecto de contar con Agrelot en alguna de sus películas se le hubiera presentado 20 ó 25 años antes, seguramente, habríamos hecho dos o tres, no sólo una”.

 

Recuérdese que sólo tres actores puertorriqueños tuvieron el honor de trabajar con «Cantinflas» en el cine. Los tres, a nivel co-protagónico: Mapy Cortés en El gendarme desconocido (1941) y Miguel Ángel Álvarez y Marta Romero en El Señor Doctor (1965).

 

Este artista irrepetible sólo tuvo un matrimonio, que fue con la actriz Valentina Zubareff Ivanova, nacida en Moscú, Rusia, criada en México (cuya nacionalidad adoptó junto a toda su familia) e hija de Jorge Zubareff, dueño de la Carpa Valentina, situada en el centro de Tacuba, en la que también actuaban sus hermanas Olga y Tamara, quienes, como ella, se identificaban profesionalmente con el apellido materno. La boda de ambos aconteció el 27 de octubre de 1934. No lograron procrear. Pero, 27 años después de haberse casado, en 1961 adoptaron a Mario Arturo. Ella falleció en 1966 y, casi en el umbral de la década de los ‘70, él se vinculó románticamente con la actriz Irán Eory. Aquella relación fue prolongada e intensamente publicitada. Ya cercanos los ‘80, se unió a la norteamericana Joyce Jett. Esta última relación, llevada de manera más discreta, culminó de manera turbulenta en 1990, cuando ella le ganó la demanda que le había entablado en un tribunal de Houston, Texas, acusándolo de maltrato. Obtuvo una indemnización de $20 millones. Fue el único escándalo en que se vio involucrado en su vida.

 

En 1992, la Real Academia de la Lengua Española incorporó a su Diccionario el verbo cantinflear y su derivada cantinflada para significar hablar mucho para decir poco” o “hablar mucho de forma disparatada e incongruente”.

 

Falleció abatido por cáncer pulmonar, consecuencia fatal de su crónica adicción al cigarrillo, en su hogar en la Urbanización Vista Hermosa, en Ciudad de México, la noche del martes 20 de abril de 1993.

M.L.O. / KTA.

Septiembre 2, 2011.

 

 

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