Como para no dejar de ser la primera en todo,
la irrepetible Ruth Fernández también fue…
La primera estrella boricua
en partir a la Eternidad en 2012
 
Por Miguel López Ortiz
Director de KooltourActiva
 
 
Ruth Noemí Fernández Cortada (n. en barrio Bélgica, Ponce, mayo 23, 1916 – m. en Río Piedras, enero 9, 2012) o, sencillamente Ruth Fernández ante el inmenso panorama de la música latinoamericana, dio lustre de manera extraordinaria al calificativo «El Alma de Puerto Rico Hecha Canción». Todos los precedentes significativos que, en el mundo del espectáculo, hubiera podido aspirar a establecer cualquier otra cantante popular boricua, los estableció ella, teniendo que enfrentarse a dos circunstancias muy adversas: emprender su carrera en una época en que la mujer dedicada a este negocio no era “vista con buenos ojos” por las clases sociales privilegiadas y discrimen racial por el color oscuro de su piel. Pero, su fuerza de espíritu no la amilanó ante escollo alguno y siempre salió airosa.
 

Fue ella la primera fémina vocalista de orquestas de baile en Puerto Rico (1936); la primera en actuar en un hotel de lujo (1937); la primera que realizó giras por Europa, incluyendo los países nórdicos (1943); la primera que se destacó en la zarzuela cubana e, incluso, participó en grabaciones de este género (Cafamo / Montilla, 1948 y 1955); la primera en ser estrella de la televisión de su patria entiéndase, anfitriona de su propio programa (1956); única en ofrecer concierto de música popular en el majestuoso y consagratorio Metropolitan Opera House de Nueva York (1966); primera en ser honrada con Doctorados en Artes Honoris Causa por universidades (1969 y 2000), etc. Además, es calificada por la crítica como una de las mejores contraltos de Latinoamérica.

 
Si a Ruth Fernández no le corresponde el título de La Cantante Nacional de Puerto Rico, por justicia y por más méritos que haya acumulado a quien se le concedió…
¡que venga Dios y lo vea!
  
 
Al considerar todos estos méritos no queda otra alternativa que concluir que, si a Ruth Fernández no le corresponde el título de La Cantante Nacional de Puerto Rico, por justicia y por más méritos que haya acumulado – y que le reconocemos – Lucecita Benítez, a quien se le concedió, !que venga Dios y lo vea!.
Esta artista irrepetible fue la menor de las cinco hijas procreadas por Santiago Fernández y Rosa María Cortada. Se crió con su abuela materna, Adela Quiñones, pues su progenitora falleció cuando sus hermanas y ella eran niñas. Y, como la mayoría de los cancioneros, hizo sus pinitos artísticos en las funciones estudiantiles que se celebraban en las escuelas McKinleyGrammar y Ponce High School a las que asistió. En su caso, desde que apenas contaba siete años de edad. Musicalmente se formó de manera autodidáctica. Como ya disfrutaba de cierto nivel de popularidad como talentosa cantante entre sus compueblanos, el ingeniero y empresario Julio Conesa la invitó a participar en el espectáculo inaugural de su radioemisora WPRP, que fue la primera establecida fuera del Área Metropolitana de San Juan y la tercera en nuestro País. Aquella histórica fecha fue el 29 de mayo de 1936. Ruth fue acompañada por el conjunto Los Hijos del Arte en su interpretación del bolero Piénsalo bien, de Agustín Lara.
Al año siguiente, 1937, se presentó a unas audiciones convocadas por el director musical Rafael González Levy y la gerencia de la misma estación para participar en el programa La hora del arte con la ya popular orquesta Mingo & His Whoopie Kids, dirigida por el saxofonista Domingo Colón Surís. La prueba en cuestión, que superó sin dificultad, le fue realizada por la pianista Ruth Natal. Allí emprendió formalmente la que sería brillantísima trayectoria artística. Entonces cobraba 50 centavos por audición.

Poco después, sin dejar de actuar con la referida organización en la radio, se unió a la Orquesta Pilotsu nombre correspondía a la marca de radio receptores que la patrocinaba –, la cual era dirigida por el contrabajista y trombonista Edgardo Malpaís Cortada, quien estaba emparentado con su progenitora. Compartía las vocalizaciones con Pepe Rubio y el también adolescente Eladio Gabriel Peguero, quien todavía no cargaba su remoquete de «Yayo El Indio». Al año siguiente (1937), debido el cacareado problema que, provocado por la paga tras amenizar un baile en Fajardo, desembocó en la deserción de varios de sus músicos, «Mingo» perdió a su cantante estrella, Alfonso Gómez «Fatty». Éste fundaría seguidamente, junto a Julio Alvarado y varios de los desertores, la que habría de convertirse en famosa Orquesta Casino de Ponce. Mientras tanto, Ruth, que por razones obvias ya se había acoplado a los Whoppee Kids y conocía su repertorio, dejó a la Pailot y pasó a ocupar la vacante dejada por «Fatty». Fue a partir de entonces que su nombre comenzó a cobrar trascendencia a nivel nacional.

Durante su pasantía por esta agrupación, nuestra biografiada tuvo oportunidad de actuar en Venezuela, Curazao, Santo Domingo y las Antillas Menores. Igualmente, se convirtió en la estrella de un programa que, de lunes a sábado, al mediodía, la orquesta inició en la emisora WPAB. Además, con Mingo & His Whoopee Kids grabó cuatro selecciones que marcaron su debut discográfico: Lamento de un boricua y Una carta (boleros originales del saxofonista Franco Ascencio); El que siembra su maíz (son del cubano Miguel Matamoros) e Y tu abuela, ¿a’ónde está?, afro original de «Mingo» cuya letra es un poema de Fortunato Vizcarrondo. Dichas grabaciones fueron editadas por la RCA Victor en 1940 y allanaron el camino para su lanzamiento como solista bajo el amparo de la misma compañía al año siguiente (1941).

 

 Sus primeras grabaciones y sus primeros éxitos…

   
Antes de que esto aconteciera, participó en dos sesiones de grabación de la pequeña orquesta organizada para la ocasión por Rafael Hernández, la cual se dentificaría como Rafael y su Conjunto del Ritmo. En ambas, realizadas en los estudios neoyorkinos de la etiqueta Columbia, coincidió con otro de los vocalistas boricuas más admirados de su tiempo: Doroteo Santiago. En la primera, acontecida el 10 de febrero de 1941, registró los boleros Pobre soldado (de la ponceña Gloria Madera, C-6092X) y Tú volverás (del cubano Germán Lebatard, C-6095X). En la segunda, el 20 de marzo, perpetuó los titulados Me voy (del mexicano Agustín Lara, C-6101X) y Por un beso (del cubano Vicente Sigler,  C-6104X).
 
Las cuatro piezas que marcaron el comienzo de su trayectoria a nivel de figura independiente fueron los boleros Cuando vuelvas (de Myrta Silva, primera composición de esta importante autora, entonces estelar vedette rumbera) y Me enseñate a querer (del cubano Lázaro Quintero, recogidos en la placa codificada V-83630) e Ilusión (de la ponceña Gloria Madera) y el afro Macongo, también de Quintero, que conformaron la placa V-83590. Aquella histórica sesión se realizó en Nueva York, el 24 de julio de 1941. La acompañó la orquesta dirigida por el violinista y flautista cubano Alberto Iznaga. Cuando vuelvas, de Myrta, rápido alcanzó categoría de hit.
 
El éxito de otra de sus primeras interpretaciones durante esta trascendental etapa, la guaracha La borrachita (de Rafael Hernández) y el bolero Piénsalo bien, del mexicano Agustín Lara, acompañada por la orquesta del norteamericano Vincent López, le valieron un contrato para debutar en el Teatro Hispano de Nueva York. Allí el cantante, bailarín y coreógrafo cubano Héctor del Villar, quien también se desempeñaba como animador del espectáculo, la presentó ante el público identificándola con el rimbombante calificativo de «El Alma de Puerto Rico Hecha Canción», el cual la acompañaría por el resto de su vida y que ella sabría honrar. Desde entonces, sus triunfos artísticos serían incesantes. Constantemente actuaría en la plaza neoyorquina y República Dominicana. En 1943 visitó Europa, llevando los ritmos afroantillanos a España y Noruega. En 1944 visitó Cuba por primera vez. En 1946 viajó a México.
  
En 1948, Ruth Fernández realizó en La Habana uno de los trabajos más significativos de su carrera: caracterizando a «Dolores Santa Cruz», participó en la grabación de Cecilia Valdés, con una orquesta dirigida por el propio autor de esta obra maestra de la zarzuela cubana, Gonzalo Roig Lobo. Los personajes centrales, Cecilia y Leonardo, fueron interpretados por Marta Pérez y Panchito Naya, respectivamente. Aquella importante producción, del puertorriqueño Fernando Montilla, se editó en cinco discos de doce pulgadas bajo la etiqueta Cafamo, en enero de 1949. Más tarde (1955), en los estudios habaneros de Radio Progreso, nuestra biografiada grabó un LP para el sello oficial del mismo empresario, Discos Montilla (FM-54), en el que interpretaba cantos ñáñigos, con la orquesta del maestro Obdulio Morales. Poco después, en el Teatro Puerto Rico de Nueva York, estrenó el que sería uno de sus éxitos consagratorios: el bolero Bello amanecer, escrito por su entonces esposo, Tito Henríquez.
  
Ya para aquellas fechas, Ruth Fernández gozaba de gran cartel en Latinoamérica y, en su patria, había establecido el precedente de convertirse en la primera cantante estrella de la pantalla chica al instituir el programa Del brazo con Ruth Fernández en Telemundo / Canal 2. A lo largo de toda la década de los ‘50 grabó intensamente, recorrió Latinoamérica y Europa y ofreció conciertos en regiones tan remotas como Líbano. Durante el primer lustro de los ‘60 apareció en siete películas. En 1966 volvió a hacer historia al convertirse en la primera estrella de la música popular en haber sido contratada por la dirección de la majestuosa sala Metropolitan Opera House de Nueva York para ofrecer dos conciertos, luego de que el presidente de dicha institución, Rudolph Bing, escuchara su impecable interpretación del tema Oshún (de Obdulio Núñez), incluida en el LP que grabó en La Habana para Discos Montilla. En 1972 fue la figura reclamada para ofrecer el concierto de apertura de la Semana de la Música Popular del Carnegie Hall.
  
Precisamente en 1972, Ruth Fernández incursionó en el campo político resultando electa Senadora por el Partido Popular Democrático (PPD). Cuatro años más tarde fue reelecta. Durante su gestión legislativa (1973-1981), presidió la Comisión de Arte y Cultura e impulsó el proyecto que dio vida a la Compañía de Variedades Artísticas, academia en la que se pulían a los ya profesionales del ambiente del espectáculo. También fue principal gestora de la Casa del Artista, una especie de albergue para aquellas figuras del ambiente artístico que, en la vejez o en alguna etapa de sus vidas, cayeran en el desamparo. Presidió esta institución desde su creación hasta la desaparición de la misma en el 2000, en medio de enconadas controversias relacionadas a la administración de las finanzas que la sostenían. Concluida su jornada en el Senado de Puerto Rico, se desempeñó como Ayudante Especial de Asuntos Culturales de la Fortaleza durante el mandato del gobernador Rafael Hernández Colón, que culminó en 1992.

Para el récord:

Aunque Ruth Fernández se identificaría como negra a lo largo de su vida y, desde su niñez y hasta su temprana adultez, sufrió discrimen racial por ello, en realidad es mulata, nieta del inmigrante asturiano Rafael Cortada. Curiosamente, tanto su madre como sus cuatro hermanas, Laudalina, Haydée y las gemelas Angélica y Dolores, tenían la piel blanca, mientras que su padre, don Santiago, a pesar de su origen español, era muy trigueño.
 
 Adela Quiñones, su abuela y madre de crianza, llegó a ser reconocida como excelente modista (entiéndase, profesional de la Alta Costura), muy solicitada por damas encopetadas. Ella fue la diseñadora de gran parte del vestuario que Ruth lucía en los escenarios durante su etapa consagratoria. Sobre todo, los trajes estilo tubo, acampanados abajo. Doña Adela también era muy notable entre la comunidad ponceña por sus dotes de consejera espiritista.
Los compositores con que más se identificó fueron Tito Henríquez – su esposo durante quince años – y Ángel Rafael «Lito» Peña, quien frente a su Orquesta Panamericana la acompañó en dos álbumes editados por los sellos Gema (1962) y el neoyorkino Tico (1965). Además de Bello amanecer y el tema con que siempre abriría y terminaría sus presentaciones, Soy la canción, el primero compuso para ella Sollozo (1952); No es posible, No me dejes así, No te quiero ver, etc. El segundo aportó a su repertorio, entre otras, la popularísima Bomba ¡Ay, qué rica es! y su emblemático bolero Gracias, mundo.
 
 
El más famoso episodio de su extenso anécdotario:
¡retó a la “High Class” en el Hotel Condado!
 
 
Poco después de su ingreso a Mingo & His Whoopie Kids, esta orquesta fue contratada para alternar en cuatro bailes – a razón de uno por semana durante un mes – con la dirigida por Mario Dumont, que era la oficial del Hotel Condado, a la sazón el centro social más aristocrático de Puerto Rico. Era la primera vez que una agrupación integrada eminentemente por negros actuaba en aquel recinto y, de paso, en una hospedería de lujo en este país. La norma establecida por la administración indicaba que los músicos (incluso, los blancos) debían entrar al salón por la parte trasera del hotel. Sin embargo, Ruth le señaló a «Mingo» que ella se proponía entrar por el frente. Aquel le advirtió preocupado que, si lo hacía, podría ocasionarle problemas. Palabras que la orgullosa cantante no tomó en cuenta.
Llegado el momento, vistió su mejor traje y le pidió a un amigo y admirador suyo, quien poseía un lujoso auto Packard, que la llevara al hotel. Al llegar y entrar por el recibidor principal, desplegando un altivo porte de reina, todos la miraron asombrados y preguntándose quién era aquella negra. Al comenzar a cantar, muchas de las parejas que ocupaban la pista de baile se detuvieron a escucharla. Y, al terminar el primer segmento de su actuación (o “set”), fue invitada a compartir en la misma mesa que ocupaba don Manuel González dueño del hotel y, entonces, el hombre más adinerado de Puerto Rico y su esposa María Hernández Usera. Ésta luego le brindó una habitación para que pasara la noche allí.
 
En 1950, junto a su entonces esposo Tito Henríquez, creó y animó el programa ¿Te enteraste?, que emitía la radioemisora sanjuanera WIAC, siendo aquel uno de los primeros espacios enfocados hacia  la chismografía farandulera que registra la historia de nuestro mundillo artístico.
 
Durante el conflicto bélico de Corea, integró las delegaciones artísticas organizadas para recorrer los campamentos militares establecidos en toda la región del Caribe, incluyendo Cuba y Panamá (1950-1953).
En abril de 1954 fue la estrella invitada en la emisión inaugural de El show Libbys, primer programa musical permanente en la historia de nuestra televisión nacional. Era emitido por Telemundo / Canal 2 los viernes de 8:00 a 8:30 de la noche. A lo largo de sus diez años de vigencia, los artistas solistas fueron acompañados por Pepito Torres Silva y su Orquesta Siboney. Tenía como presentador al inolvidable Luis Vigoreaux. El no menos admirado y recordado Mario Pabón era su director.
A través de su carrera llegó a cantar en Palacios Presidenciales ante varios mandatorios de América, entre ellos Fulgencio Batista (de Cuba); José Figueres Ferrer (de Costa Rica); Arnulfo Arias Madrid (de Panamá); Marcos Pérez Jiménez (de Venezuela) e, incluso, los sanguinarios dictadores Rafael Leonidas Trujillo (de República Dominicana) y Fidel Castro Ruz (Cuba). El Gobierno panameño le confirió la Orden Vasco Núñez de Balboa y, en venezolano, la Orden Francisco de Miranda.
Frutos de su gestión en la Legisladura, a la que sirvió durante dos términos consecutivos tras haber sido electa, por mayoría abrumadora, como senadora por acumulación afiliada al PPD en noviembre de 1972, fueron la Ley 16, que dio origen a la Academia de Variedades Artísticas para pulir las destrezas de profesionales en las diversas disciplinas del arte popular, y la Ley 32 que impuso que, por lo menos, el 50 porciento de las contrataciones de artistas en los hoteles enfocados hacia el Turismo fueran a puertorriqueños. Ambas fueron aprobadas en 1973. Entonces ella presidia la Comisión de Arte y Cultura.
 
El insigne Pablo Casals
compuso para ella Ven a mí (1963),
que fue su única incursión en la música popular.
 
En 1963, el insigne Pablo Casals (1876-1973) compuso para ella la canción Ven a mí. Fue esta la única incursión de aquel violoncelista, compositor y director de orquesta sinfónica a la música popular. Su último trabajo en el género de la zarzuela fue caracterizando a «Caridad Almendares» en María La Ó, de Ernesto Lecuona, presentada por Pro Arte Lírico en el Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré las noches del 20, 21 y 22 de enero de 1993. La soprano Ana del Pilar Pérez y el tenor Hugo Leonel Vaccaro interpretaron los papeles protagónicos.
Aunque no tenía necesidades económicas, a fines de la década de los ‘60 se dispuso a materializar su sueño de tener una carrera universitaria, por lo que, durante tres años, alternó su actividad artística con estudios en la Universidad de Puerto Rico que culminaron con un Bachillerato en Humanidades a principios del decenio siguiente.
Con el espetáculo 60 años en el arte, producido por Manolito Rodríguez en el Hotel Ponce Hilton (mayo 22) y en el Salón Ponce de León del Hotel Condado Plaza festejó sus seis décadas de trayectoria artística el 19 de junio de 1993. A ella se unieron Elías Lopés & Orquesta, Papo Valle y su Trío Borinquen, Ballet Gíbaro de Puerto Rico, Eddie Nelson, Alberto Morgan y el Grupo Caribe 2.
 
Breve muestra de los tantos
galardones y reconocimientos
que recibio a lo largo de su fructífera existencia:
 
 
 
Homenaje con motivo de su cumpleaños número 81 con espectáculo en la Sala de Festivales del Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré el 24 de mayo de 2000. Se unieron a este evento: José Luis Moneró, Yayo El Indio, Chucho Avellanet, Lucy Fabery, Rocío Jurado, Carmita Jiménez, Coro de Niños de San Juan, Choco Orta, José Vega, Jacqueline Capó, Ballet Guarionex de Jorge Villafañe, quienes fueron acompañados por una orquesta dirigida por Pedro Rivera Toledo. Actuaron como presentadores Mariano Artau, Edgardo Huertas, Mildred Canett Lozano y Luisito Vigoreaux.
Durante homenaje que se le tributara en la Sala de Festivales Antonio Paoli del Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré, en enero de 2000, fue proclamada La Cantante Puertorriqueña del Siglo. La estrella española Rocío Jurado y sus compatriotas Sophy y Choco Orta, entre otras figuras, la acompañaron en aquel evento.
Premio Diplo, instituido por la revista Farándula en Nueva York (1966).
 
Doctorado en Filosofía y Letras Honoris Causa conferido por la Universidad Mundial, el 18 de julio de 1969.
 
Homenaje por parte de la Cámara de Representantes de Puerto Rico el 16 de junio de 1994.
 
Gran Premio de Canto, otorgado por el Instituto de Puerto Rico en Nueva York (abril 26, 1970).
 
Exaltada al Salón de la Fama del Festival de Popularidad instituido en San Juan por el tenor y empresario Jesús Quiñones Ledesma, el 19 de junio de 1971.
 
Proclamación del Día de Ruth Fernández en Washington, DC, en 1985. Este mismo año, con motivo de sus 50 años de trayectoria artística, fue homenajeada en el Teatro Tapia. Mario Moreno Reyes «Cantinflas», Pedro Vargas, Libertad Lamarque, Olga Guillot, Casandra Damirón, Alberto Cortez y Nelson Ned figuraron entre las estrellas internacionales que la acompañaron en aquella significativa fecha.
 
Homenaje por parte de la Alcaldía de Ciudad de Panamá y su incumbente Mayín Correa el 19 de febrero 19, 1993.
 
Doctorado en Artes Honoris Causa conferido por la Universidad del Sagrado Corazón (USC), en el marco de su 61 Colación de Grados celebrada en el Coliseo Roberto Clemente el 16 de junio de 2000.
  

 

 

 Homenaje por parte de la Cámara de Representantes de Puerto Rico el 7 de marzo de 2011. En esa oportunidad, a pesar de su ya deteriorada salud, pudo sacar fuerzas para interpretar Gracias, mundo.

 
Ruth Fernández contrajo nupcias poco antes de cumplir 17 años con el beisbolista Juan Guilbe. Aquel enlace duró seis años (1936-1942). Posteriormente (1948-1963) estuvo casada con el cantante y compositor Tito Henríquez. Éste se convirtió en su director musical y solía hacerle segunda voz en muchos espectáculos, al tiempo que la acompañaba con la guitarra. Tras su segundo divorcio, no volvió a contraer matrimonio.
 
 

Discografía selecta:
 
 
Cecilia Valdés / Cubana Operetta by Gonzalo Roig (Montilla, F-118). Recopilación de grabaciones colctivas editadas originalmente en cuatro placas de 78 rpm realizadas en La Habana el 19 de abril de 1948.
 
Ñáñigo (Montilla, F8-OP-4160), 1955. Con Obdulio Morales y su Orquesta.
 
Ruth Fernández (Gema/Rumba, 55572), 1961.
 
 
Vengo de regreso (Producción Independiente), 1985
 
 
«El Alma de Puerto Rico Hecha Canción» es de Borinquen (Con Machito &
    His Afrocubans.
Tico, SLP-1118), 1965.
 
Yo soy la que soy (Tico, SLP-1132), 1965. Con Lito Peña y su Orquesta
  Panamericana.
 
Ruth Fernández «El Alma de Puerto Rico Hecha Canción» canta sus canciones favoritas (Mar-Vela, MVLP-88). Reeditado por Disco Hit (DHCD-1032).
 
Ruth Fernández y la Orquesta Panamericana (Gema, LPG-1172), 1962.
 
 
Filmografía:
 
Calypso (1957); Romance en Puerto Rico (1960); Friend of Dope Island (1961); El ataúd infernal (1962); Lamento borincano (1963); El látigo sangriento y Caña brava (1965); El jibarito Rafael (1966) y La gran fiesta (1986). Documentales para la televisión: La música de Rafael Hernández (BPPR, 1965); Ruth Fernández: vengo de regreso (1985); Ruth Fernández «El Alma de Puerto Rico Hecha Canción» (1993), etc.
 
 
 
 
 
Ruth Fernández falleció en el Hospital San Gerardo, en Cupey, Río Piedras, a eso de las 5:54 de la tarde del lunes 9 de enero de 2012, abatida por el Mal de Alzheimer, arteriosclerosis y padecimientos cardiacos que la agobiaron durante la última década de su vida. Sus restos fueron expuestos primero en la Capilla de la Funeraria Ehret, el viernes 13 en el Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré, el sábado 14 en el Teatro La Perla de Ponce y, el domingo 15, sepultados en el Cementerio Civil de su ciudad natal. El ex gobernador Rafael Hernández Colón tuvo a su cargo la Despedida de Duelo. El día antes se había hecho oficial el anuncio de que el Centro de Convenciones de Ponce, en construcción desde 2008, sería bautizado con su nombre.

 

 

 

 

 

                    
                                     
 
 
M.L.O. / KTA.
Septiembre de 1998
(actualizado enero 15, 2012).
 
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