De acuerdo con un gran sector de la crítica,
la interpretación en la canción moderna
en nuestro idioma se divide en dos etapas:
¡antes y después de Raphael!
  
Por: Miguel López Ortiz

 

Es imposible que la nueva generación de puertorriqueños que, obviamente, no vivió aquella revoltosa, pero ensoñadora década de los ‘60, pueda tener una idea del tremendo impacto que generó el surgimiento del cantante español Raphael en nuestro ambiente musical y la euforia colectiva que se desató cuando se anunció su primera visita a Puerto Rico. Cuando por fin arribó a suelo boricua, el país casi se paralizó. Su presencia aquí copó las primera planas periodísticas mientras duró su estadía. Porque, muy pocas veces un artista extranjero ha pegado de manera tan contundente en esta plaza.
 
 
La Nueva Ola, con su constelación de estrellas juveniles nacionales orientadas por Alfred D. Herger, se encontraba en pleno boom. Chucho Avellanet, Lucecita Benítez, Julio Ángel,  Lissette Álvarez y Tammy, especialmente, era adorados por la muchachada. Pero, el prodigio visitante era, sencillamente, otra cosa. Jamás perdería vigencia, pues llegó a la música para crear escuela. Por tanto, no pocos críticos entienden que el canto popular en la canción moderna en nuestro idioma se divide en dos etapas: antes y después de Raphael.
 
Este intérprete irrepetible volverá a estar entre nosotros para brindar el concierto Te llevo en el corazón, en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot, el domingo 20 de marzo. Y la ocasión nos parece oportuna para repasar, aunque sea brevemente, lo que ha sido su fenomenal carrera.
 
Miguel Rafael Martos Sánchez  o Raphael, nombre profesional que le estamparon los ejecutivos de la compañía Philips que editó sus primeros discos sencillos durante el período 1959-1962 y por el cual lo conocería el mundo — nació en Linares, Jaén, el 5 de mayo de 1943, lo cual significa que dentro de par de meses cumplirá 68 años de edad. Su trayectoria artística es, sencillamente, impresionante. Hizo sus primeras presentaciones ante el público cuando apenas contaba tres años. A los cuatro, fue incorporado al Coro Infantil de la Catedra de Jaén y, a los nueve, fue seleccionado para representar a España en el Festival de Nuevas Voces celebrado en Salzburgo, Alemania. En aquel certamen fue seleccionado… ¡El Mejor Cantante Infantil de Europa!  

 

Luego de una etapa de actuaciones constantes pero de menor relevancia y de pulir su voz bajo la tutela del reconocido maestro Francisco Gordillo — cuyo hijo, Francisco Jr. «Paco», sería su representante a lo largo de toda su etapa consagratoria —, en 1959 logró su primer contrato con la filial española de la multinacional holandesa Philips, que lo lanzó discográficamente con un sencillo que incluía las selecciones A Pesar de todo y Te voy a contar mi vida. Por gestiones de los productores de esta etiqueta, fue inscrito como participante en el entonces importante Festival de la Canción de Benidorm, en Almería. Allí obtuvo los tres primeros premios con sus interpretaciones  Llevan, Tu conciencia e Inmensidad.

 
 Sin embargo, es un hecho que el punto de partida de su catapulta al estrellato lo constituyó su vinculación a Hispavox, la más poderosa e influyente disquera española, en abril de 1962. Los ejecutivos de esta compañía le asignaron como productor musical de sus grabaciones al argentino Waldo De los Ríos. Pero, a pesar de que éste (1932-1977) — murió suicida — siempre sería reconocido como un orquestador y director musical de alto nivel, los trabajos que realizó para el futuro ídolo no lograron trascender las fronteras peninsulares.  Providen- cialmente, en los mismos estudios de Hispavox conoció a quien lo guiaría hasta la estratosfera del mundo del espectáculo: el gaditano Manuel Alejandro Álvarez-Beigbeder Pérez. Juntos formaron una mancuerna fenomenal, de esas que muy raras veces se repiten en la industria de la música.

 

El compositor y productor Manuel Alejandro lo guió hacia el estrellato.

 

Aunque ya había aportado canciones para producciones anteriores, Manuel Alejandro se convirtió en director, productor musical y compositor de cabecera de la estrella que ahora nos ocupa a partir de 1966. Ambos se acreditaron sus primeros exitazos a partir de la edición de 1966 del Festival de la Canción de Eurovisión, en Luxemburgo, donde Raphael presentó la balada Yo soy aquel, que arribó en séptima posición. Al año siguiente, 1967, regresaron al mismo evento con Hablemos del amor y, esta vez, quedaron en sexto lugar. Sin embargo, en ambos casos, estas do bellísimas baladas de Manuel Alejandro se convirtieron en resonantes jitazos internacionales — incluso, grabadas por otros artistas, europeos y latinoamericanos, tanto vocalizadas como instrumentales —, mientras que aquellas composiciones que habían resultado máximas triun-fadoras, así como sus respectivos intérpretes, muy pronto se perdieron entre las oscuras sombras del olvido.
 
 
La aparición de Raphael revolucionó la escena musical
latinoamericana, hasta entonces acostumbrada
a los cantantes estatuarios al estilo de los crooners…

 

 En el interín, 1966, Hispavox editó el álbum Raphael canta (HH17-353), del cual pegaron casi todas las selecciones incluidas, la mayoría, originales de Manuel Alejandro. Todas orquestadas por éste. Este disco, hoy atesorado como de culto por su fanaticada, llegó un poco tarde a Puerto Rico — aquí Hispavox era distribuido por Borinquen Records —, pues vino a conocerse ya entrado el siguiente año (1967). Además Cuando tú no estás, que fue el primero que se escuchó, Desde aquel día, Estuve enamorado, No vuelvas, Piénsalo y Yo soy aquel, por ejemplo, se colocaron en todos los escalafones de popularidad simultáneamente. En Puerto Rico y en toda la geografía hispana. Y, de sopetón, todos los registros que hasta aquellas fechas com- ponían su discografía invadieron la radio nacional. 

La maravillosa producción que prosiguió a Raphael canta, titulada Digan lo que digan (Hispavox / Columbia, LP/T-100461), que vio la luz en el ‘67 y rapidito llegó a nuestro mercado, también se perpetuaría como de culto entre los coleccionistas. El grueso de su contenido competía con el de su antecesor. ¿Quién, todavía, 44 años después, no ha escuchado, además de la balada titular, Al margen de la vida, Acuarela del río, Cierro mis ojos, Hoy mejor que mañana, Mi gran noche, Mi hermano y sus admirables versiones, adaptadas al pop, de dos valses estándares del pentagrama latinoamericano: el mexicano Llorona (cuya autoría se le ha acreditado a sobre una veintena de compositores oaxaqueños) y el argentino Que nadie sepa mi sufrir (de Cabral & Dizeo).

 

La aparición de Raphael revolucionó la escena musical latinoamericana, hasta entonces acostumbrada a los cantantes estatuarios al estilo de los tradicionales crooners o solistas como Pedro Vargas, Daniel Santos, Lucho Gatica, Roberto Yanés y Felipe Pirela, quienes dependían exclusivamente de sus facultades vocales y dulzones repertorios para cautivar al público. Raphael, en cambio, provenía de la escuela de los grandes maestros del music hall francés e italiano — siempre señalaría a Gilbert Becaud, Jacques Brel, Charles Aznavour y Domenico Modugno como sus principales influencias —, por lo que además de su atractiva pinta juvenil y voz privilegiada, ofrecía un espectáculo en el que interpretaba con todo su cuerpo: las manos, el rostro e incesante movimiento de un lado al otro del escenario. Los auditorios siempre esperaban un verdadero derroche de dramatismo en cada interpretación suya y las composiciones de Manuel Alejandro eran magistralmente concebidas para su lucimiento. El argentino Sandro (1945-2010), otro maestro a la hora de alborotar las emociones y granjearse el fervor popular, aunque menos dotado en términos vocales que él, fue el segundo que logró generar un frenesí semejante en los escenarios de nuestra América.

 

Su primera presentación ante nuestros compatriotas, entre fines de diciembre de 1967 y principios de enero de 1968, fue histórica: durante aquella estadía, se presentó en varios escenarios y realizó el publicitadísimoEspecial de Raphael, producido por Paquito Cordero y dirigido por Mario Pabón para Telemundo / Canal 2 naturalmente, con Manuel Alejandro dirigiendo la orquesta acompa- ñante —, marcando así, de manera oficial y definitiva, el inicio de la era de la televisión a colores en nuestro País, el 8 de enero de 1968. Es menester aclarar que, a pesar de que WAPA TV / Canal 4, había transmitido Rendevous nocturno a todo color en 1966, el resto de su programación continuó en blanco y negro hasta poco después de que Telemundo se acreditara este precedente.

 

Después de aquella visita, «El Niño de Linares» o «El Ídolo Mundial», calificativo bajo los cuales se le promocionaba, retornaría a Puerto Rico en múltiples ocasiones. Este redactor tuvo oportunidad de entrevistarlo varias veces. La última de ellas, para la edición 1510 de la revista VEA (semana de julio 19-25, 1998), en la que entonces ocupaba el cargo de director. A la sazón, Raphael se disponía a presentar aquí un concierto alusivo a sus “35 años” — debieron ser 40 — de carrera artística. A continuación reproduzco aquella plática que sostuve con él.

 

 

 Señala al ex-gobernador Rafael Hernández Hernández Colón
como uno de sus más entrañables amigos puertorriqueños.

 

KTA- ¿Llevas cuenta de las veces que has visitado nuestro País?

 

“Perdí la cuenta. Imagínense… desde el ‘68 habré ido a Puerto Rico por lo menos 20 veces. Recuerdo que en uno de mis primeros viajes imauguré la televisión a color con un especial que me produjo Paquito Cordero. Luego, un teatro y creo que fui el primer artista internacional que actuó en el Centro de Bellas Artes”.

 

KTA- ¿Hay alguna anécdota relacionada con esta plaza que recuerdes de manera muy especial

 

“¡Podría contar muchas! Pero, así, de repente, les puedo decir que una vez, ya en los ‘70, fui contratado para hacer tres conciertos en el Estadio Hiram Bithorn, de San Juan. Desafortunadamente, la lluvia impidió que pudiera hacer los primeros dos. Sólo logré cantar el último día. Por eso siempre pienso que a la tercera va la vencida”.

 

KTA- ¿A quiénes consideras tus mejores amigos puertorriqueños?

  

"Tengo muchos amigos en esa tierra. Entre ellos, Rafael Hernández Colón, un señor maravilloso que fue gobernador. También, el productor Paquito Cordero, del Canal 2. Pero, podría darles una lista inmensa. Además, ahí cuento con uno de mis Fan Clubs más antiguos”.

  
KTA- ¿Cómo comparas nuestro público con el de otros países?

 

“El puertorriqueño demuestra su amor al instante. Es muy caluroso. Pero, yo he sido un bendecido porque lo mismo podría decir el público mexicano, argentino, colombiano… A mí me han recibido estupendamente bien en todas partes y por eso he querido celebrar mi aniversario compartiendo con todos ellos”.

  

KTA- ¿Entiendes que durante los últimos años te ha ido mejor en América que en España? ¿Cómo comparas nuestro público con el de otros países? 

  
“¡Nooo, de ninguna manera! Yo he sido profeta e mi tierra y España será por siempre mi punta de lanza. Soy andaluz por los cuatro costados y, aunque canté en Rusia, Alemania, Sudáfrica, América o donde sea, siempre regreso a mi hogar en Madrid y a mi casa en Andalucía”.
 
KTA- Sin embargo, durante los últimos tiempos has radicado en Miami…
 
“Tengo una residencia en Miami, porque quise que mis hijos estudiaran aquí. Estados Unidos es un país que ofrece muchas ventajas. Además, esta ciudad tiene mucho calor latino y uno no se siente extraño. Pero, yo paso más tiempo en España con Natalia, mi mujer, o viajando por el mundo que aquí”.
 
 
Jacobo (n. en Madrid, agosto 3, 1973 – ), el mayor de sus herederos, se dedica a la dirección cinematográfica y varios de sus cortometrajes han sido galardo-  nados en festivales celebrados en Rusia y otros países, además de en la Madre Patria. También ha dirigido vídeos musicales de su ilustre progenitor y de otras estrellas. Su segundo retoño, Alejandra (n. en Madrid, 1977), es restauradora y, al momento de nuestra entrevista, se encontraba en Lisboa, Portugal, trabajando en la restauración de una iglesia. Mientras tanto, el menor, Manuel (n. en Madrid, 1981), es economista.
 
KTA- ¿Existe algún país de América donde todavía no hayas cantado?  
 
“Creo que no me falta ninguno… ni de Europa tampoco. También he cantado en Asia. Únicamente no lo he hecho en los países del Norte de África, porque allá tienen necesidades más grandes y urgentes que ir a aplaudir a los artistas”.
 
KTA- ¿Cuándo podremos escuchar otra produccción en que vuelvas a compartir con Manuel Alejandro, ese genial compositor y productor junto a quien te consagraste?

  

“El disco con que celebro mi aniversario se titula Punto y seguido, que ha lanzado PolyGram, mi nueva compañía. Pero, el próximo sería en el 2000 y me encantaría que fuera producido por «Manolo». Ojalá que se nos dé. Resulta que durante 1999 no viajaré ni grabaré, pues me dedicaré por completo a una serie semanal de cuatro horas que transmitirá la Cadena Uno, de España. Naturalmente, ya tiene nombre… pero aún no lo pudo revelar”.
 
KTA- Entre los cantantes hispanos más contemporáneos, ¿cuál o cuáles te han impresionado más?
 
Luis Miguel, de México, y Alejandro Sanz, de España. El primero, por sus excepcionales facultades vocales y, el segundo, por su estilo tan particular y por la calidad de su música”.
 

KTA- ¿Qué opinión te merece Ricky Martin?

 

“Sólo tengo elogios para Ricky porque, al igual que Luis Miguel y Alejandro, ha estado en este negocio desde niño y, por eso, cuando se para en un escenario, sabe muy bien lo que tiene que hacer”.

  

Su autobiografía, Y mañana, ¿qué? (Plaza & Janes Editores), fue editada, simultáneamente, en español, francés, alemán e inglés el 1 de octubre de 1998. En la misma, Raphael destapó historias sobre sus relaciones con notables figuras de la política, el mundo del espectáculo y, claro está, sobre su familia. Al respecto, me comentó durante esta entrevista, realizada casi tres meses antes de aquella fecha:

“Será una especie de resumen de aquellos aspectos que los periodistas nunca han logrado captar y que para mí son de transcendental importancia (sic). El éxito de los artistas no depende de las discográficas multinacionales, sino del amor con que sus progenitores los hayan concebido. Yo triunfé porque mi madre me parió artista. Por nada más”.

Compartiendo con otro español universal: el tenor Plácido Domingo 
 
 
 
Para el récord:

Raphael es uno de las estrellas hispanas de la música pop que mayor atención ha generado entre los escritores y editoriales. Además de sus dos autobiografías, Y mañana, ¿qué? (Plaza & Janes Editores, Barcelona, 1998 / 1998) y Quiero vivir (Plaza & Janes Editores, Barcelona, 2005 / 220 páginas), conocemos las siguientes obras que se han publicado sobre su vida y su legado, aunque sabemos que en Argentina y México se han editado dos o tres más:

 

Su nombre es Raphael (Ediciones Armónico, Barcelona, 1969 / 288 páginas).
   Autor: Alfredo  Tocildo.
  

• 50 años de Raphael (Raphael Worldwide Site, 2009 / 164 páginas). Se trata
  de una
recopilación de estractos de entrevistas, artículos, cartas y mensajes 
  enviados al artista por
reporteros y admiradores a lo largo de medio siglo.

Valga señalar que su segunda autobiografía, Quiero vivir (2005), enfatiza en el amargo capítulo de su vida en que su padecimiento de hepatitis lo mantuvo al borde de la muerte durante largo tiempo; el transplante de hígado a que fue sometido en 2003 y en su rápida recuperación y retorno a los escenarios. Donó los correspondientes derechos autorales a la Fundación de Investigación Biomédica del Hospital 12 de Octubre, que fue la institución donde recibió tratamiento y fue operado.
 
Discografía editada a partir del 2000:
 
 Sólo lo mejor / 20 éxitos (EMI Latin, H2 39103), editado abril 9, 2002. 
30 éxitos insuperables (EMI Latin, H2 90334), editado junio 24,
Leyendas / Solamente los mejores (Sony Latin, CDZ-93316), editado
  febrero 10, 2004.
• Vuelve por Navidad (EMI Latin, H2 601830), editado diciembre 14, 2004.
E.P. originales (EMI Latin, H2 1370908), editado diciembre 13, 2005.
• Para todos (EMI Latin, H2 46710), editado enero 24, 2006.
• Maravilloso (EMI Latin, H2 33940), editado junio 6, 2006.
Cerca de ti (EMI Latin, H2 379938), editado febrero 22, 2007.

Yo soy aquel / Los éxitos (Sony / Norte, CD-727479), editado marzo 18,
  2008. 

40 años en México (EMI Latin, H2 35015), editado agosto 19, 2008.

Raphael: 50 años después (Sony Latin, CDZ-741975), editado marzo 31, 
  2009.

20 éxitos originales (Sony / BMG, CD-94021), editado mayo 3, 2009.

Canciones de amor (Sony Latin, CDZ-763037), editado enero 19, 2010.

Te llevo en el corazón / Lo mejor de tango-bolero-ranchera (Sony Latin,
   CDZ-776988),editado octubre 19,
2010. Recopilación en tres compactos. 
   Incluye DVD.
 

En octubre de 2010, la cadena Antena 3 estrenó la miniserie de tres capítulos, inspirada en su vida, Soy el solitario / Compañeros / No te fallaré, producida en sociedad con Bocaboca Films y dirigida por Manuel Ríos San Martín. Sus protagonistas son: Juan Ribó Diéguez («Raphael»); Félix Gómez Hernández («Raphael» joven);Celia Castro («Natalia»); Diana Palazón («Natalia» joven); Daniel Muriel («Jacobo»); Adrián Viador («Manuel») y Duna Santos («Alejandra»). La transmisión registró tres puntos por encima del índice de sintonía regular de la cadena.

Filmografía: Las gemelas (1963); Cuando tú no estás (1966); Al ponerse el Sol (1967); El golfo (México, 1968); El ángel (1969); Sin un adiós (1970); Volveré a nacer (1973) y Donde termina el camino (1978). Producciones biográficas para la televisión: Raphael: una historia de superación personal (TVE, 2005); 50 años después / En directo y al completo (TVE, 2009); 50 años de Raphael (TVE, 2009-2010), etc.

En octubre de 2010, la cadena Antena 3 estrenó la miniserie de tres capítulos, inspirada en su vida, Soy el solitario / Compañeros / No te fallaré, producida en sociedad con Bocaboca Films y dirigida por Manuel Ríos San Martín. Sus protagonistas son: Juan Ribó Diéguez («Raphael»); Félix Gómez Hernández («Raphael» joven); Celia Castro («Natalia»); Diana Palazón («Natalia» joven); Daniel Muriel («Jacobo»); Adrián Viador («Manuel») y Duna Santos («Alejandra»). La transmisión registró tres puntos por encima del índice de sintonía regular de la cadena

 

 

 Junto al autor deeste escrito, Miguel López Ortiz, en 1983.

 

 

M.L.O. / KTA
Febrero de 2011.