Redacción:

La Plaza de Los Salseros, localizada en la Marginal de la Avenida Baldorioty De Castro, frente al sector La Playita del populoso sector santurcino de Villa Palmeras y muy cerca del Residencial Público Luis Lloréns Torres, surgió por iniciativa de Leonardo González Rivera – a la sazón, secretario del Departamento de Recreación y Deportes del Gobierno de Puerto Rico – y un grupo de entusiastas líderes comunitarios, como un proyecto cultural y con fines turísticos, aprovechando las circunstancias de que, en estos músicos, nuestro país cuenta con sus máximos representantes en el mundo y en sus contornos nacieron o, en algunos casos, se criaron, exponentes de la salsa que llegaron a alcanzar reconocimiento internacional: Pellín Rodríguez (1925-1984); Chivirico Dávila (1924-1994); Jenaro «Heny» Álvarez (1929-2006); Tommy Olivencia (1938-2006); Endel Dueño (1950 – ) y un largo etcétera.

En La Playita, el maestro folklorista y percusionista Modesto Cepeda Brenes fundó la famosa Escuela de Bomba y Plena que lleva el nombre de su insigne progenitor Rafael Cepeda Atiles (1910-1996) y en la muy cercana Calle Calma, aledaña a la populosa Loíza, vio la primera luz el venerado Ismael Rivera «El Sonero Mayor».
Aunque los funcionarios del Municipio de San Juan, entonces encabezado por el alcalde Hernán Padilla Ramírez, habían planificado inaugurarla durante el transcurso de 1988, debido al retraso en su construcción y a otros inconvenientes de origen burocrático, su fiesta de rigor aconteció, dos años más tarde, exactamente el jueves 28 de junio de 1990, ya bajo la incumbencia del sucesor de aquel, Héctor Luis Acevedo. Pero, por las razones antes expuestas, en las tarjas incrustadas en varios de los monumentos alusivos se señala el 1988 como el correspondiente a su apertura.
Se recuerda que el festejo inaugural comenzó durante la mañana con espectáculos a cargo del ballet folklórico infantil Los Cepeditas y el Grupo PleniBom, dirigido por la folklorista Norma Salazar, compañera sentimental del insigne compositor Catalino «Tite» Curet Alonso (1926-2003). También se realizó un maratón de bomba, plena y salsa para premiar a la pareja que permaneciera más tiempo bailando ininterrumpidamente. Tales eventos fueron televisados a través del programa meridiano Fiesta, de WLII TV / TeleOnce.
En horas de la tarde se develaron los dos primeros bustos de inmortales salseros plantados en la entrada: Rafael Cortijo (1928-1982) e Ismael Rivera «El Sonero Mayor» (1931-1987), obras que se encomendaron al escultor Salvador Rivera Cardona. Por la noche, Marvin Santiago y su Orquesta y Jesús Cepeda Brenes y su Grupo ABC ocuparon la tarima para beneplácito de la multitud de cocolísimos bailadores que, entusiasmadamente, se dispusieron a mover sus, esqueletos. La administración del recinto se encomendó a Jenaro «Heny» Álvarez, destacado sonero y compositor, recordado especialmente como autor, junto a Larry Harlow, de la primera ópera-salsa: Hommy, grabada por la Orquesta Harlow reforzada con las Estrellas de Fania (SLP-00425) en 1973.
El séptimo monumento develado a su entrada recrea la figura
de Roberto Roena, primer músico vivo que recibe tal reconocimento.


Posteriormente, para acompañar a los bustos de Cortijo e Ismael se develaron los de Pellín Rodríguez (1925-1984); Héctor Lavoe (1946-1993) y, en tiempos más recientes, en orden sucesivo, Tommy Olivencia (1938-2006); Tito Puente (1923-2000); Marvin Santiago (1947-2006) y, el domingo 12 de septiembre, Roberto Roena (n. en Mayagüez, enero 16, 1940 – ). Éste último, destacado bailarín, bongosero, compositor y fundador de la orquesta Apollo Sound en 1969, es el primer y único músico que, hasta el día de hoy, ha sido objeto de tal reconocimiento en vida. De acuerdo con el actual alcalde capitalino Jorge Santini Padilla, los próximos serán los de Rafael Ithier – director de El Gran Combo, quien sería el segundo músico vivo representado aquí – (1926 – ) y el irrepetible Frankie Ruiz «El Tártaro de la Salsa» (1958-1998).
El escultor a quien se encomendó el monumento a Roena es Alwin Rivera López «Riomonte» (n. en Humacao, mayo 26, 1955 – ), el mismo que creó el de Tommy, el de «El Rey del Timbal» y Marvin, develados el 22 de septiembre de 2007, 30 de mayo de 2008 y el 19 de diciembre de 2009, respectivamente. Señala este artista que cada una de estas obras le ha requerido entre dos y tres meses de arduo trabajo y que sus costos oscilan entre $20,000 y $30,000, a razón de $10,000 por mes. Al de Roena dedicó tres.
Durante sus primeros tiempos, todo parecía indicar que la Plaza de los Salseros cumpliría a cabalidad con el propósito para que fue concebida, manteniéndose bien cuidada, ofreciendo actividades rumberas constantes y, naturalmente, promocionándose como atractivo turístico, tal como se hace con la que se inauguró como parte del Complejo Yahuar Huaco, en la Cuadra 22 de la Avenida Chalaca Bellavista, en Puerto Callao, Perú, en 1994, que hoy no sólo es internacionalmente famosa, sino que sirve de sede a uno de los festivales salseros más publicitados en América, cuyas principales atracciones siempre han sido intérpretes boricuas. Incluso, allí se levantó un monumento que perpetúa la figura y el recuerdo de Héctor Lavoe.

A pesar de su gran potencial como atractivo turístico,
a mayor parte del tiempo, lamentablemente, permanece
muy descuidada y solitaria.
Desafortunadamente, como siempre sucede con los proyectos culturales, argumentando las excusas de siempre, el gobierno comenzó a recortarle fondos. Por consecuencia, las actividades allí comenzaron a limitarse. El resultado es que a este recinto no se le aprovecha al nivel que se debería. Los actos de develaciones de bustos a salseros y los ocasionales eventos que allí se han realizado durante los últimos tiempos más bien parecen como de promoción a la figura del ambicioso incumbente Santini Padilla para que el pueblo se entere de cuánto “se preocupa” por la cultura popular.
La realidad es que la mayor parte del tiempo la Plaza de los Salseros permanence descuidada y solitaria. Desde la entrada se percibe el reclamo a gritos por una escoba y un zafacón que recoja la cantidad de hojas secas y basura que la afea. ¡Qué lástima! Porque, aun con limitaciones de presupuesto, el lugar resulta ideal para proyectos que no requieren mayor inversión.
Tómense, como ejemplos, el caso del Parque Central de Nueva York y ¡hasta el del Subway!
Allí, diariamente, el público puede escuchar desde rockeros y trovadores folklóricos, hasta grupos de jazz integrados por estudiantes de música ansiosos por dejarse sentir. La mayoría de ellos lo que espera es alguna propinita que no exigen. Otros, ni eso.
Bien aprovechada y promocionada – debería contar con la página cibernética, de la cual carece –, la Plaza de los Salseros podría sostenerse económicamente sin necesidad de contar con asignaciones considerables de fondos públicos. La cuestión es atraerles visitantes, lo que, a través de esa maravilla llamada Internet, resultaría tarea sencilla y poco costosa. Podría convertirse en asentamiento de artesanos, albergar kioskos que operen todos los días y hacerla disponible a instituciones culturales y privadas que interesen celebrar actividades allí.
Lo ideal sería que se instituyera un festival de nuevas orquestas o de nuevos soneros encaminado a impulsar a la nueva generación de salseros. También, frecuentes concursos de bailarines de salsa, aunque sea con el fin de inyectarle vida. Y, a través del Departamento de Turismo, llevar hasta sus facilidades a grupos de visitantes extranjeros. Si es posible – (claro que lo es) –, crear alguna actividad que pueda incluirse en el programa del tradicional Congreso Mundial de la Salsa. Es más, en algún local adyacente se debería establecer un Museo de la Salsa. Estamos seguros que muchos músicos y ciudadanos particulares colaborarían en la gestión de materializarlo.
Claro… para lograr esto, además de la genuina disposición de aquellos a quienes concierne, es preciso comenzar por lo más sencillo: mantenerla limpiecita.
Cabe señalarse, que en la página que a San Juan dedica Wikipedia en Internet, se incluye una lista de lugares de interés turístico en que aparecen los menos conocidos e intrascendentes Paseo de los Enamorados y Parque de las Uvas, así como el Museo Pablo Casals que, a pesar de su importancia, cerró hace algún tiempo abatido por la indiferencia gubernamental. En cambio, la Plaza de los Salseros no brilló ni por su ausencia.
Para que tengan una idea, además de las develaciones de los bustos de Marvin Santiago (diciembre 19, 2009) y la de Roena hace cuatro meses, los únicos eventos realizados aquí que han recibido algún nivel de promoción durante los últimos dos años han sido el denominado Homenaje a los salseros del pueblo – cuando se entregaron placas de reconocimiento a los cantantes Paquito Guzmán, Luigi Texidor y Yolanda Rivera, así como al percusionista y director de orquesta Ángel Rubén «Cachete» Maldonado Rivera, fundador de los grupos Batacumbele y Los Majaderos – (agosto 1, 2009); Rumba pa’ la Plaza / Tributo a Tommy Olivencia, en ocasión de su tercer aniversario luctuoso (septiembre 20, 2009) y Tributo a Pellín Rodríguez con motivo de cumplirse 25 años de su llorado deceso (noviembre 1, 2009). Si hubo otros, sobre todo durante el transcurso del pasado 2010, pues sólo lo vecinos del sector se enteraron.
¡Caramba! ¡La Plaza de los Salseros ya tiene dos décadas de existencia! Está dedicada a los compatriotas que con más fuerza representan la imagen de nuestro país en el resto del mundo y que no son, como muchos pudieran creer, Ricky Martin, Chayanne, Luis Fonsi, JLo o cualquier otra estrella pop o rockera e, incluso, de cualquier disciplina deportiva. Los públicos de toda América, Europa y Japón identifican mucho más fácilmente a Puerto Rico con Tito Puente, El Gran Combo, la Sonora Ponceña, Willie Colón & Héctor Lavoe y Gilberto Santa Rosa que con cualquier otro nombre famoso. ¡Cuántos extranjeros desearían visitarla! ¿Por que no se se explota su potencial como debería ser?
KTA / Enero de 2011