1987-2012: hace 25 años…
abrió sus puertas el que sería famoso
Museo de Doña Fela
(Viejo San Juan, diciembre, 6, 1987)

 

 

 
Por Rachell E. López Ortiz 
Editora de KooltourActiva Boricua

Honrando la vida y el legado de la legendaria alcaldesa Felisa Rincón Marrero de Gautier «Doña Fela» (no acostumbraba identificarse con el apellido materno), sin duda la figura más célebre que ha ocupado la incumbencia municipal de nuestra capital en toda su historia, este domingo se inauguró el que sería famoso Museo de Doña Fela, localizado en el sector Caleta de San Juan, esquina Calle Clara Lair Núm. 51, frente a la Puerta de San Juan. Dicha estructura había sido su residencia durante el período 1969-1971.

A diferencia de lo que es habitual cuando a alguna celebridad se le rinde este tipo de tributo, en este caso se trató de un reconocimiento en vida, pues «Doña Fela» pudo disfrutarlo  compartiendo con las personalidades que encabezaron el acto: Ricardo Enrique Alegría Gallardo (nuestro más eminente historiador y promotor cultural, así como responsable de la remodelación de la estructura que alberga el recinto); el gobernador Rafael Hernández Colón y la Primera dama, Lila de las Mercedes Mayoral Wirshing; Miguel Hernández Agosto (presidente del Senado) y el actual incumbente de la capital, Baltasar Corrada Del Río. Como invitada especial participó Frances Humphrey Howard, en representación de su hermano Hubert Humphrey, pasado vicepresidente de Estados Unidos y muy amigo de «Doña Fela» durante más de tres décadas. La administración de la - Casa Museo Felisa Rincón de Gautier, que es su nombre oficial - recaería en la junta directiva de la Fundación del mismo nombre, presidida por Hilda Jiménez de Rodríguez, quien fuera su ayudante principal a lo largo de toda su etapa como alcaldesa (1946-1969) y, posteriormente, la acompañó como secretaria personal hasta el final de su vida.

Desde hoy, los visitantes podrán apreciar toda la memorabilia de esta irrepetible mujer (n. en Ceiba, enero 9, 1897 - m. en San Juan, septiembre 16, 1994), baluarte del Partido Popular Democrático (PPD), incluyendo sus llamativos vestidos, turbantes, objetos de toda índole, galardones, pergaminos - entre tantos otros, el conferido por la unión de Mujeres Americanas de Nueva York proclamándola Mujer de las Américas en 1954 -, cartas de celebridades y, sobre todo, su extensa colección de abanicos.

Se hizo acreedora del remoquete «Arroz Blanco»,
pues aparecía hasta en los más inimaginables
eventos ajenos a sus funciones oficiales.
 

Además del abultadísimo resumé de precedentes y logros que legó en beneficio, no sólo de los sanjuaneros, sino de todos sus compatriotas, el anecdotario de Felisa Rincón de Gautier es, posiblemente, el más rico que personalidad política haya forjado en nuestra patria. Por ejemplo, especialmente durante la década de los ‘60, se hizo acreedora del remoquete de «Arroz Blanco», pues aparecía hasta en los más inimaginables eventos ajenos a sus funciones oficiales. O, como se dice por ahí, la encontrábamos “¡hasta en la sopa!” Cuando no la buscaban para que lo hiciera, de alguna manera se las arreglaba para aparecer, aunque fuera fugazmente, en películas, espectáculos artísticos y deportivos, etc.

 

Notas para el récord:

Doña Fela fue la mayor de los nueve hijos procreados por el matrimonio que formaron el abogado Enrique Rincón Plumey y la educadora Rita Marrero. Al morir su progenitora, ella asumió las responsabilidades maternas habituales, convirtiéndose en “madre” de sus ocho hermanos. Entonces apenas contaba doce años de edad.

Antes de dedicarse de lleno a la política, completó la carrera de farmacéutica - que no ejerció - y, en Nueva York, la de diseñadora de Alta Costura. En el Viejo San Juan estableció la tienda Felisa’s Style Shop y, en Santurce, la floristería Felisa Flower Shop.

Fue la quinta puertorriqueña que se inscribió para votar en unas elecciones cuando la Legislatura aprobó el derecho al voto a las mujeres, en 1932. Lo hizo a favor del Partido Liberal que presidia Antonio R. Barceló. Poco después, a petición de éste, el Comité Ejecutivo de aquella colectividad la nombró Representante Oficial del partido y de su líder para efectos de actos públicos, marcando así su incursión en la política activa.

Tras la derrota del Partido Liberal, se desafilió del mismo para unirse a Luis Muñoz Marín en la fundación del Partido Popular Democrático (PPD) en 1938.

En 1940, contando ya 43 años de edad, contrajo matrimonio con el prominente abogado Genaro A. Gautier, quien se desempeñaba como Subsecretario de Justicia y Secretario General del PPD. Desde entonces se identificó con los apellidos Rincón de Gautier. Después de 1970, a raíz de enviudar, se identificó como Felisa Rincón Viuda de Gautier. No tuvo hijos.

 
 Una vida riquísima en anécdotas y legado, aunque…
¡jamás los sanujuaneros votaron por ella!
 

Contrario a la creencia generalizada entre las nuevas generaciones, Doña Fela jamás fue electa alcaldesa a través del voto de los sanjuaneros. Durante su tiempo, lo que se elegía era una Junta Administrativa y fueron sus miembros - o asambleístas municipales - quienes la nombraron alcaldesa, responsabilidad que tomaría carácter indefinido y que culminaría con la derrota del PPD en las elecciones de 1968. A partir de entonces, el cargo se alcanzaría a través del voto directo, siendo su sucesor, Carlos Romero Barceló, militante del entonces recién instituido Partido Nuevo Progresista (PNP), el primer alcalde electo por los capitalinos. Éste luego sería Gobernador de Puerto Rico (1977-1983) y Comisionado Residente en Washington (1993-2001). En el interín, presidente del PNP (1989-1993).

Su antecesor en la poltrona municipal capitalina fue Roberto Sánchez Vilella (1945-1946), quien también fuera gobernador (1965-1969).

De todas maneras, independientemente de las circunstancias en que llegó a ejercer el cargo, la realidad es que, mientras se mantuvo en el Ayuntamiento, disfrutó del apoyo abrumador de los sanjuaneros. Muy concientes de ello, ningún miembro de la Asamblea Municipal se atrevía proponer a alguien para reemplazarla. Más que con admiración y cariño, un inmenso sector de los capitalinos la recordaría con veneración.

A su gestión como servidora pública se debe la ampliación, remodelación y modernización del antiguo hospital riopedrense que diera paso al Hospital Municipal de San Juan y este, a su vez, al Centro Médico de Río Piedras - hoy la institución más importante del País entre las de su clase - en 1948. Además, el establecimiento de once centros de diagnóstico en distintos puntos de la Capital.

Propulsó el establecimiento de la Escuela de Medicina, proyecto que se materializó gracias a que el Hospital Municipal de San Juan logró ser acreditado por la Asociación de Hospitales de Estados Unidos en 1950.

Instituyó el Programa de Asistencia Legal para indigentes. Entonces, muy pocos ciudadanos disponían de recursos económicos para pagar servicios de abogado.

A partir de 1960 estableció el Programa Head Start, de Estados Unidos, gracias al cual se abrieron centros de cuidado diurno para niños de edad preescolar, facilitándole a las madres la oportunidad de trabajar o de estudiar.

Impulsó la práctica de deportes entre los niños, siendo, por ejemplo, una de las principales promotoras de la creación de equipos de Pequeñas Ligas de Béisbol en el Área Metropolitana.

A su iniciativa se debe que, cada 6 de enero, se abran las portones de La Fortaleza para, en su patio, celebrar el Día de Reyes con la visita de cientos de niños de familias pobres ansiosos de recibir su regalo. Se dice que, para la compra de los juguetes que se repartieron en la primera fiesta, vendió una propiedad que tenía en Mar Chiquita, Vega Baja, aunque parte del dinero obtenido por aquella venta lo utilizó para pagar el tratamiento médico de su hermana Finita, quien falleció abatida por el cáncer poco tiempo después.

Reservó los miércoles para recibir ciudadanos en la Alcaldía con el propósito de que éstos le comunicaran personalmente sus necesidades o le plantearan ideas para mejorar los servicios que les brindaba.

Tampoco escapó a la controversia: por ejemplo, jamás se olvidaría el episodio en que le solicitó a la gerencia de Easter Airlines, de Miami, que quiso honrarla obsequiándole viajes, que mejor llenara varios aviones de nieve para traela a San Juan y así recrear una nevada en el Parque Sixto Escobar y en el aledaño Luis Muñoz Rivera en Puerta de Tierra para que los niños puertorriqueños que nunca habían vivido o visitado Estados Unidos durante el invierno tuvieran la experiencia, tan ajena a nuestra cultura, de ver caer la nieve. Aquel evento se realizó en 1952, 1953 y 1954. Se recuerda que el último año, en uno de los aviones podía leerse la gigantesca inscripción Felisa Rincón de Gautier: Mujer de las Américas 1954.
 
Sin embargo, ante un amplio sector del País, aquella acción no pasaba de ser otro patético empeño político por “norteamericanizar” a los boricuas.
En 1956 rescató las telas de una tienda próxima a cerrar para que, con las mismas, se confeccionaran 2,000 trajes de pastores - incluyendo uno para ella - y disfraces de personajes característicos de la temporada pascual para ser utilizados en los Desfiles de Navidad que instituyó y en los cuales siempre tendría tenía papel protagónico vestida de pastora.

Además de la mayoría de las condecoraciones conferidas por los gobiernos latinoamericanos, la Iglesia Católica e instituciones cívicas y culturales de muchos países, algunos europeos, recibió el grado de Doctorado Honoris Causa por parte de once universidades.
 
En septiembre de 1971 se mudó de la casa que hoy ocupa el museo que honra su memoria y se estableció en un cómodo apartamento en la Avenida Ashford, en el exclusivo sector santurcino de Condado, cuyos dueños, por amistad y cariño, apenas le cobraban $200 mensuales.
 
Sus restos reposan en el Cementerio Municipal del sector Monacillos, en Río Piedras.

En enero de 2003, el Banco Popular de Puerto Rico financió la publicación de la biografía Más que signos, significados en la vida política de Felisa Rincón de Gautier, escrita por el abogado y educador José Alberto Morales, quien fuera presidente de la Universidad del Sagrado Corazón y de la Pontificia Universidad Católica de Ponce. 

Desde 2007, la Casa Museo Felisa Rincón de Gautier o, sencillamente, Museo de Doña Fela, es dirigido por   doña Hilda Rodríguez, hija de la
fundadora y quien lo dirigiera durante sus   primeras dos décadas de existencia.

 

R.E.L.O. / KTAB.
Diciembre 8, 2012.