Manuel Joaquín «Quin» Méndez Cabrero

Todo parece indicar que Manuel Joaquín «Quin» Méndez Cabrero (n. y m. en San Sebastián del Pepino, febrero 24, 1910 enero 19, 1943) fue el primer jugador de béisbol de relevancia que surgió en su pueblo natal que, años más tarde, sería cuna y hogar de los aguerridos Patrulleros del Oeste en la clasificación Doble A o, como suelen llamar los narradores de las transmisiones radiales, “la pelota dominguera”.

Miembro de familia prominente y muy acomodada, «Quin» Méndez como lo conocieron sus contemporáneos fue el segundo de los ocho vástagos procreados por el matrimonio que formaron Manuel Méndez Liciaga (1884-1964) y Luisa Cabrero. Su padre, educador, farmacéutico y político, ejerció el cargo de alcalde durante el período 1932-1936. Éste se esmeró en dotarlo de la mejor formación académica. También estimuló sus tempranas inquietudes deportivas. «Quin» tuvo su primer contacto con el béisbol a la edad de seis años, cuando fue seleccionado como mascota del equipo Pepino Stars, cuyo jugador estelar era Hipólito «Poto» Font. A los diez, ya se desempeñaba como jardinero corto de la novena Poto, bautizada así en honor al mencionado pelotero. Para entonces era evidente que no tardaría en convertirse en eficaz bateador, veloz corredor y robador de bases y excelente atrapador de bolas en los jardines derecho, izquierdo y central.

Una de las hazañas más comentadas, entre las tantas realizadas por nuestro biografiado, aconteció durante el primero de una serie de cuatro partidos de exhibición en los que un combinado de marinos estadounidenses de un barco “destroyer” anclado en la Bahía de San Juan haría gala de sus habilidades ante cuatro novenas locales afiliadas a la vieja Liga del Morro. En el encuentro en que aquellos se enfrentaron al equipo Buick (en el que militaba nuestro compatriota) el martes 8 de abril de 1930, «Quin» se lució realizando magistrales atrapadas en el jardín central y eliminando a un corredor en el plato con certero disparo a la receptoría.

Aquel partido se decidió en la novena entrada. Los marineros rompieron un empate a seis carreras anotando dos para inclinar la anotación a su favor con ventaja de ocho. En su última oportunidad, los tres primeros bateadores del Buick se embasaron sin nadie fuera. Pero, el lanzador norteamericano se repuso logrando eliminar a los dos bateadores en turno y evitando que el jugador en la tercera base pudiera anotar. Fue entonces que emergió la figura de «Quin» Méndez, quien luego de un conteo de dos bolas y un strike, conectó línea entre los bosques central y derecho, propiciando fácilmente las carreras del empate y la del triunfo anotada por Billo Torruellas desde la primera, dejando en el terreno de juego a los visitantes. De todas maneras, éstos se recuperaron de esta derrota y ganaron los tres partidos restantes.

Manuel Joaquín «Quin» Méndez Cabrero estudió Pedagogía en la Universidad de Puerto Rico y ejerció como Maestro de Educación Física en Escuelas Públicas de Lares y San Germán. Más tarde reingresó a la UPR para cursar la carrera de Derecho. Muy lamentablemente, cuando apenas le faltaba un semestre para graduarse de abogado, graves problemas de salud lo forzaron a abandonar sus estudios. Falleceria a la prematura edad de 33 años, el 19 de enero de 1943. fue sepultado al día siguiente durante la conmemoración del Vía Crucis de San Sebastián, patrón de su pueblo.

El primer parque de béisbol inaugurado en el Pepino pocos años después de su desaparición física, lleva su nombre. Está situado justo al frente de la Escuela Superior que, precisamente, lleva el de su progenitor y muy cerca del Residencial Público que lleva el de su tío Andrés Méndez Liciaga (1877-1943), quien se destacó como político, periodista e historiador. 1-fin

R.E.L.O. / KTA.
Junio de 2011.