¡Una mujer sin frenos!

 Confiesa que, al principio de su carrera,
no pocos competidores se resistían a aceptar que
ella los superara en la pista.

 Por: Rachell E. López Ortíz 

  

¿Saben o no de autos las mujeres? Para contestar esta pregunta no se necesitan palabras. Basta con ver en la pista a la arrojada corredora Glorymar «Glory» Fernández Ojeda para conocer la respuesta.

El automovilismo ya dejó de ser un deporte exclusivo de los hombres. Ejemplos de esto son la norteamericana Danika Patrick, posiblemente, la mejor del mundo en la actualidad; la venezolana Milka Duno, quien debutó en las pistas de Indianápolis en 2007, y la mexicana Estefanía Reyes, hoy de 20 años de edad y, desde que era quinceañera – ¡antes de poder sacar su licencia para transitar por las calles de su país! la gran sensación en las pistas aztecas. Es imposible hablar de carreras de autos en América y obviar estos nombres. Así como en Puerto Rico sería imperdonable no mencionar a «Glory».

Esta simpática y talentosa piloto, nacida en Trujillo Alto un 17 se septiembre, se estrenó en esta disciplina deportiva en la modalidad de Sólo 1 a finales de 2003. La fiebre por las carreras la embargó cuando, junto a unas amistades, asistió a un evento de automovilismo.

“Fui con ellos y, desde que me monté en el auto, sentí que fue amor a primera vista. Al punto de que decidí tomar en serio mi afición y dedicarme a esto profesionalmente. He trabajado duro para lograr las metas que me he propuesto”, nos cuenta esta chica, poseedora de un Bachillerato en Administración de Empresas con concentración en Mercadeo, obtenido en el Recinto de Río Piedras de la Universidad Metropolitana.

Entre los tantos logros obtenidos desde que emprendió su trayectoria como competidora es preciso mencionar el Campeonato Nacional categoría T-2, haber sido proclamada Rookie of the Year por la Federación Internacional de Automovilismo, arribar en primera posición en la categoría T-2 del Mech-Tech Challenge y en la segunda, en la denominada T-2, en el evento Western Bank Ponce Grand Prix (2006); el Segundo Lugar en la categoría E-2 del NASA Western Endurance Racing Championship, en California (2008); la obtención del  Subcampeonato Nacional en las categorías ITA y WC-T y haber arribado en primera posición en el categoría WC-T Copa Bosch en la pista Salinas Speedway (2009).

 

Ha sido la única boricua que ha competido en la famosa
Daytona International Speedway, en Daytona Beach, Florida.
 

Es importante resaltar el dato que es la primera puertorriqueña que nos ha representado en la famosa Daytona International Speedway, en Daytona Beach, Florida, lo cual aconteció en enero de 2007 y enero de 2008. Tal recinto es considerado una de las mecas del automovilismo en América. Actualmente, en Puerto Rico corre en la categoría  de World Challenge Touring y en la Improved Touring A (ITA). En República Dominicana compite bajo la Producción Modificada (PM-1). En Estados Unidos también ha competido en la Endurance 2 (E-2) de la National Auto Sport Associations (NASA).

 

Muchos podrían pensar que, para competir en una pista, basta con subir al auto, prenderlo, tomar el  volante, pisar el pedal de la gasolina y arrancar “volando bajito”. Pero, lo cierto es que las cosas no son tan fáciles como parecen. Porque esta disciplina deportiva requiere concentración, dominio de los reflejos, dieta, un plan de ejercicios y, sobre todo, mucho sacrificio. Para que los fanáticos puedan disfrutar de un buen espectáculo, los pilotos tienen que sacrificar muchas cosas, entre ellas, el tiempo que pudieran dedicarle a sus familias y amistades.

"Este es un deporte bastante duro que exige mucha disciplina para poder lograr hacer un buen trabajo. No se trata solamente de montarse en el carro. Como todo deporte, conlleva práctica, una rutina de ejercicios para desarrollar áreas especificas, dieta antes de cada carrera para poder alcanzar durabilidad en la misma y estudios para incrementar los conocimientos. Además, se requiere concentración y mucha adrenalina para cuando se está allá dentro", manifiesta nuestra entrevistada, quien se confiesa muy admiradora del piloto norteamericano Kyle Busch.

No es secreto que, para triunfar en el campo del automovilismo, tanto los  auspiciadores como un experimentado equipo de trabajo son imprescindibles. Por eso, «Glory» reconoce que, en gran medida, su éxito es consecuencia de que cuenta con el respaldo de conocedores que la apoyan incondicionalmente.

"Tengo la suerte de ser apoyada por unos auspiciadores que han sido incondicionales conmigo. Específicamente: John Dewey College, Valvoline, Interstates Batteries y Disc Brakes Astralia (DBA) and Hawk Performance Brake Pads. A ellos agradezco cada uno de mis triunfos.  También cuento con un manejador excelente, Ebed Carrasquillo, quien me ha ayudado en todo mi proceso de desarrollo en este deporte. Gracias a él he podido llegar a donde hoy estoy. Él ha sido mi gran apoyo, mi piedra fuerte para seguir hacia adelante y lograr todo aquello que se creyó era inalcanzable", asevera.

Para finalizar, le preguntamos si, como mujer, le resultó difícil ganarse al respeto de los hombres en la pista. Nos confiesa que, al principio de su carrera, sí. Porque cuando arribaba en primer lugar en competencias en que también participaban varones, no pocos lo resentían y se resistían a aceptarlo. Sin embargo, ahora la respetan y la aceptan como profesional.

"Para mí, realmente, no hay diferencias. Es posible que, por ser mujer, tenga que demostrar un poquito más, pero allá en la pista todos somos iguales. Entiendo que le estoy abriendo camino a otras mujeres. Es bueno para que ellas también sepan que se puede". 1-fin 

R.E.L.O / KTA
Enero de 2011