
Hace 33 años, exactamente el 22 de marzo de 1978, Puerto Rico y gran parte del mundo se estremecieron ante las escalofriantes imágenes proyectadas a través de la televisión de la legendaria estrella circense Karl «The Magnificent» Wallenda (n. en Mageburg, Alemania, enero 21, 1905) – patriarca de la mundialmente aclamada dinastía de alambristas The Great Wallendas – cayendo al vacío desde una altura de 120 pies, tras perder el equilibrio mientras intentaba cruzar sobre la cuerda tendida sobre la Avenida Ashford y entre los dos edificios aunados por el Hotel Condado Plaza como parte de la promoción del Circo Panamericano, que entonces agotaba temporada aquí.
Aquella tragedia, que era narrada por Guillermo José Torres para WAPA TV, marcó la memoria colectiva de los puertorriqueños. Se atribuyó a la fuerza el viento y al hecho de que la cuerda no se había colocado debidamente – estaba muy suelta –, escollos que, para un hombre que ya contaba 73 años de edad, eran muy difíciles de controlar. Pues resulta que, como máxima atracción de la edición 16 de las tradicionales Fiestas de San Patricio, en Guaynabo, a eso de las 4:00 de la tarde del domingo 13 de marzo de 2011, como tributo a su abuelo, el actual líder del temerario grupo, Enrico «Rick» Wallenda (n. marzo 8, 1956 – ), la joven equilibrista colombiana Yeimy Estrada y la más joven integrante de la familia, Briana Phelps Isern – de doce años de edad e hija de la puertorriqueña Yolanda Isern, compañera sentimental de Rick –, establecieron un récord mundial al cruzar un cable de 250 pies de largo tendido, a 25 pies de altura, entre el edificio que alberga a Caribbean Cinemas y el del Estacionamiento de San Patricio Plaza, situados a cada extremo de la Avenida González Giusti, con la niña sentada en una silla colocada sobre una viga realizando el acto denominado high were walk. Cerca de hora y media después, a las 5:22 PM, Rick Wallenda emprendió la faena de acreditarse otro récord mundial al cruzar la cuerda solo, esta vez a 60 pies de altura, lo cual completó en apenas cuatro minutos y 37 segundos. Aunque en términos de altura, esta fue exactamente la mitad con la que su abuelo intentó cruzar los dos edificios en el Condado, aquella fatídica mañana de 1978, el trayecto fue casi el triple. Se recuerda que, poco después de la trágica muerte de Karl Wallenda, otra famosa equilibrista, La Gran Bettina, perdió la vida en circunstancias similares al caer mientras se balanceaba en un poste colocado en una Plaza del Viejo San Juan. Entonces se habló muchísimo sobre la intención gubernamental de prohibir esta clase de eventos, sin maya protectora, en nuestro país. Pero, es obvio que todo quedó en el olvido, pues para los legisladores “el tiempo borra las penas”. ¿Vale la pena que seres humanos se jueguen la vida para divertir a la gente? Y, ¿si esa niña, Briana, se hubiera matado? {youtube}DJFIAG0CozI&feature|500|400{/youtube} 


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