Los Tres Reyes Magos:
¡Personajes pioneros
en la cultura boricua!
 

 

 Cada 6 de enero muchos puertorriqueños celebramos la fiesta de los Santos Reyes que visitan los hogares para dejarle a los niños sus regalos. En la noche previa, a esta celebración, son numerosos los niños y niñas que recogen yerba para colocarla en una cajita que dejarán debajo de sus camas para que los camellos donde viajan los reyes puedan comer.

La Adoración de los Reyes Magos es una tradición navideña que tiene su origen en un culto europeo y simbolizan las naciones paganas que se acercan a Cristo, mientras que los pastores que adoran al Niño simbolizan al pueblo judío.

Comencemos estableciendo que el origen de los Tres Reyes Magos o Los Tres Santos Reyes es tan misterioso que, a través de los siglos, millones de seres humanos en todo el planeta han planteado interrogates en torno a los detalles de su existencia. Las primeras referencias sobre ellos aparecen en el Evangelio de San Mateo (Capítulo 2, versículos del 2 al 12) de La Biblia. Pero, analizar las llamadas Sagradas Escrituras sin apasionamientos religiosos, hay que reconocer que la inmensa mayoría de sus relatos son muy poco explícitos, huérfanos de datos que puedan ubicarnos en tiempos determinados y que nos permitan conocer a cabalidad a sus protagonistas. El profeta Isaías, por ejemplo, simplemente pensaba que eran filósofos o consejeros:
 

Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Mateo 2,1-2

Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Mateo 2:11, versión Reina-Valera 1960

Muchas de esas historias no concuerdan en lo absoluto con la lógica y se sustentan, exclusivamente, en la fe de los creyentes. Y, gran parte de la documentación que el mundo cristiano ha aceptado, digamos, para comprender mejor e identificarse con el perfil de su adorado «Hijo de Dios», fue creada por monjes, sacerdotes, incluso, artistas encomendados por la iglesia siglos después. Por ejemplo, la fecha del 25 de diciembre, fue adoptada como la del advenimiento de Jesús en el Portal de Belén, de manera simbólica y no realmente la de su nacimiento. La imagen del rostro por la cual hoy se le identifica es una recreación artística que, según la Revista Atalaya, data de 1730 y es obra de un pintor anónimo. Antes, la más conocida era una que se conserva en la Iglesia Santa Sofía, en Constantinopla hoy Estambul –, capital de Turquía, desde 1280.
 
El caso de la historia de Los Tres Reyes Magos es idéntico. Los datos que, sobre ellos, ofrece San Mateo en La Biblia son demasiado parcos en la gestión de aportar luz sobre su procedencia. Básicamente, se limita a señalar que “unos magos” (sin mencionar sus nombres) llegaron hasta el pesebre en Belén, guiados por una estrella, para “adorar al niño” A partir de entonces se creería que procedían de Babilonia, Persia o del reino de Magyar, antiguo nombre de Hungría.
 
Tampoco se indica de qué región, si alguna, eran “reyes”. Dichas lagunashistóricas generaron especulaciones respecto a la cantidad de “reyes magos” que llegaron hasta aquel pobre y remoto portal: de acuedo con estas, la cantidad “real” pudo oscilar entre dos y doce. Pero, el número tres permanecería en los anales de la mitología cristiana, a pesar de que algunos “historiadores de la iglesia” propagaran nueva teoría que otros calificaron de peregrina: eran representantes de sectas paganas o de la religión zoroastra. Otros afirman que, al enterarse de que el Rey Herodesordenaría una matanza contra los recién nacidos varones esperanzado en que en la misma cayera el destinado a ser Rey de los Judíos, desaparecieron definitivamente del panorama histórico.
 
Durante el Siglo 2,  otro santo católico de quien no existen mayores referencias, Santo Tomás, le atribuyo características físicassin especificar a cuál correspondían las mismas, pues todavía sus nombres continuaban sumergidos en las sombras. Según él, uno era anciano de cabellos blancos y larga barba. Otro, el más joven de los tres, era rubio y el tercero, era negro.

Fue en el siglo IV se configuró el número de magos en tres, todo ellos, por alusión a la Trinidad, a los tres continentes conocidos en ese momento, a las tres razas humanas, a las tres edades del hombre, y se les dio el apelativo de “reyes de Oriente” no magos ya que la práctica de la magia estaba prohibida.

 Hasta el Siglo 5, no se conocieron
los nombres de Los Tres Reyes Magos

Los nombres comenzaron a trascender a partir de la aparición del Evangelio Armenio de la Infancia en el Siglo 5, con la necesidad de la Iglesia Católica de identificar los tres reyes que, según el Antiguo Testamento, representaban las tres razas que poblaban el mundo.

Entonces se supo que se trataba de Melchior (o sea, Melchor, el de cabellos blancos y larga barba); Gathaspa (o Gaspar, el joven rubio) y Bithisarea, entiéndase Baltasar,  el negro.Como es por todos sabido, por lo menos en América este origen étnico o raza siempre se le ha atribuido a Melchor. También, desde aquellos tiempos, se pretendió establecer que estos misteriosos y generosos visitantes del Niño Jesús, que le brindaron Oro (como símbolo desu naturaleza real, por ser hijo del Rey de los Cielos); Mirra (especie decompuesto embalsamador, presagiando el martirio que le aguardaba) e Incienso (como símbolo de su naturaleza divina), representaban los tres continentes que se conocían del mundo: Melchor (Asia); Gaspar (Europa) y Baltasar a África. Igualmente, a través de los tiempos, ha existido discusión respecto a qué regalo, de los tres mencionados, le llevó cada uno.

La tradición de los Reyes Magos como portadores de juguetes es otra manifestación de la costumbre romana de hacer regalos a los niños y de otrastradiciones —como la de Santa Clausadoptadas por algunos países latinos hace relativamente poco tiempo. De todas maneras, independientemente de las interrogates o la veracidad que encierra la historia de Los Tres Reyes Magos, la tradición que la misma generó es muy bella. Al punto que, a través de los siglos, ha fascinado a millones de seres humanos que ni siquiera son cristianos. Muyespecialmente, porque como culminación a la conmemoración de la Divina Natividad o, dicho de manera más populachera, Fiesta de Navidad, resalta la inocencia de los niños que, durante la noche del 5 de enero, colocan yerba bajo sus camas para que las ingieran sus cansados y hambientos camellos, esperanzados en que, como recompensa, la mítica trilogía de caminantes les dejen allí los regalos que les han pedido en sus cartitas y, si se han portado bien, como ñapa, alguna que otra sorpresita. ¡Cuánta emoción los embarga a la hora de acostarse a dormir y cuán grande es la ansiedad porque pronto amanezca para que la luz del Sol salga y brille el tan ansiado 6 de enero,  !Día de Reyes!

Valga señalar que la fecha del 5 de enero corresponde a la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar al humilde pesebre donde la Virgen María, esposa delcarpinteroJosé, dio a luz a  Jesús, por “obra y gracia del Espíritu Santo”.

El Día de Reyes, instituido por la Iglesia Católica durante el Siglo 3, pero rápidamente adoptado por casi todas las religiones del Mundo Occidental, se celebra en casi toda Europa y Latinoamérica. No así en Estados Unidos, en Asia, gran parte de África y en muchos países de habla inglesa. En Norteamerica impera la celebración que rinde culto a otra figura cuyo origen es tan fantástico como como el de los personajes que ahora nos ocupan: Santa Claus, cuya visita a los niños es en la madrugada del 25 diciembrey, en lugar de colocar sus regalos bajo la cama de los niños, los coloca alrededor del árbol de Navidad colocado en la sala de cada hogar. Aunque es una tradición predominantementedirigida a los niños, a diferencia de la del Día de Reyes es muy frecuente quelos adultos también sean“visitados”.

Resistencia boricua al intento de imposición
de Santa Claus sobre Melchor, Gaspar y Baltasar.
 
Santa Claus, personaje inspirado en el sacerdote turco Nicolás di Bari (n. en Patara de Licia, 270 – m. en Myra, Antalya, diciembre 6, 345), era miembro de una acaudalada familia de comerciantes griegos – de hecho, su lugar de nacimiento pertenecía a Grecia – que se destacó por su inmensa generosidad y espíritu del servicio al prójimo. Llegó a ser tan adorado por las autoridades de las iglesias Católica y Ortodoxa que, tras su fallecimiento, fue proclamado SantoPatrón de Grecia, Lorena, Turquía y Rusia, así como de los marineros. En Francia tradujeron su nombre por el de Nouel y, como «Papá Noel» es venerado en ese país y en los países nórdicos.
 
Sin embargo, que visitara a los niños que se portan bien durante la madrugada del Día de Navidad para llevarles juguetes trasladándose en un trineo impulsado por venados, es parte de la fantasía que se le ha impartido para la alegria de éstos, al igual que los rasgos físicos por los que lo conocemos en el Nuevo Mundo. El «Papá Noel» de los europeos es diferente, aunque el moderno, creado en Estados Unidos, hoy es muy popular en todo el planeta, incluyendo naciones no cristianas.
 
 
La tradición de la fiesta de San Nicolás fue traída a América en 1624 por los colonizadores holandeses e ingleses que fundaron Nueva Amsterdam, Nueva York. El nombre por el que se le conocería en esta parte del mundo, Santa Claus,  se deriva de Klaus (o Nicolás en alemán) y le fue estampado por el escritor Washington Irving (1873-1859). Apareció por primera vez en su obra satírica Historia de Nueva York, publicada en 1809. Pero, quien lo “retrató” por primera vez refiriéndose a una imagen física, ficticia, fue el poeta Clement Clark Moore (1779-1863) en versos recogidos en un tomo de poesías que de editó en 1823. Casi medio siglo más tarde, en 1890, el caricaturista Thomas Nast (n. en Landau, Alemania, septiembre 27 1840 – m. en Guayaquil, Ecuador, diciembre 6. 1902), creó la figura del anciano gordo, con larga barba y vestimenta al estilo de los tradicionales obispos de principios del pasado milenio, para ilustrar la tirilla Thomas Nats Chrristmas Drawings For the Human Race, que le publicaba el periódico neoyorkino Harper‘s Weekley, para el cual laboraba desde 1858.
 
La tan generalizada en la actualidad, vestido de rojo brillante e intenso con franjas blancas en su atavío, con el gorro de forma cónica, bastón blanco y su trineo impulsado por venados, fue creada por el dibujante Habdon Sundblom (1899-1976) por encargo de los publicistas de la empresa elaboradora de la gaseosa Coca-Cola para su campaña promocional de 1931. De ahí que en la imagen de Santa Claus imperen el rojo y el blanco, que son los distintivos de la marca. La sonora risa de ¡jo-jo-jó!” también surgió durante aquella campaña para los anuncios en la radio y las promociones en eventos de diversa índole, a cargo de diversos actores disfrazados a la manera concebida por Sundblom.
  
Y fue el intento de imponer a Santa Claus, ya convertido en símbolo de la cultura norteamericana, que los gobernantes estadounidenses que rigeron el destino de nuestro País intentaron erradicar la tradición de Los Tres Reyes Magos, que se celebra en Puerto Rico desde comienzos de la etapa de colonización como culminación a la festividad navideña.
 
Cabe recordar que la Navidad es la más antigua tradición de nuestra historia. Respetados investigadores han establecido que el 24 de diciembre de 1492 llegó a esta tierra la carabela La Pinta, con 26 pasajeros a bordo y capitaneada por Martín Alonso Pinzón. Esta nave se había separado de La Niña y la Santa María en Cuba, antilla que Cristóbal Colón llamó Juana y a la que llegó el 28 de octubre, marcando así el primer encuentro entre las culturas europeas e indocaribeñas. Por tanto, se concluye que Puerto Rico fue descubierto durante el primer viaje de Colón al Nuevo Mundo y que éste no fue el descubridor, sino Alonso Pinzón once meses antes de la que tradicionalmente se ha considerado fecha oficial de tal gesta, el 19 de noviembre de 1493. Aquel día se celebró aquí la primera Nochebuena. El jolgorio continuó durante el resto de su permanencia en territorio boricua. No se celebró el Día de Reyes como se acostumbraba en España porque no había niños entre los expedicionarios. Pero, tan pronto los primeros acompañantes de Colón los trajeron, sí se celebró. Por otro lado, Alonso Pinzón fue quien primero llegó a España con noticias del Descubrimiento.
 
A raíz de la ocupación norteamericana, los nuevos gobernantes le quitaron condición de Día Feriado al Día de Reyes. A partir de entonces y durante los próximos 33 años, esta fecha era como otra cualquiera. Incluso, los niños tenían que asistir a la escuela y en los textos escolares se resaltaban los símbolos navideños tradicionales de Estados Unidos, pues los incumbentes de turno no reconocían trascendencia alguna a Melchor, Gaspar y Baltasar. Irónicamente, fue el Coronel Theodore Roosevelt Jr. (1887-1944), a quien llamaban «El Jíbaro» y habitó el Palacio de Santa Catalina o La Fortaleza durante el período 1929-1932, quien devolvió el carácter oficial y legal a esta celebración poco antes de culminar su mandato.
 
Aquel episodio no significó que el Gobierno colonial continuara su empeño de imponer a Santa Claus sobre Los Tres reyes Magos. Sin embargo, los puertorriqueños se aferraron a su tradición más genuina. Esa resistencia aun se evidencia en otros tópicos, como el idioma inglés. Porque aun cuando la enseñanza de esta lengua se imparte desde los primeros grados elementales, el español sigue siendo nuestro idioma primario.

Hasta épocas relativamente recientes, eran muchísimos los niños que ignoraban que Santa Claus traía regalos como lo hacen Los Tres Reyes Magos, aunque, claro, sí están familiarizados con su figura, pues en los textos escolares, los medios de comunicación y en todas las facetas del bombardeo publicitario, su exposición es infaltable, agresiva y arrolladora desde semanas antes de que las brisas navideñas impregnen con su perfume y sabor la Navidad puertorriqueña. De todas maneras, a pesar de su maquinaria publicitaria y apoyo institucionalizado, ese viejito gordo”no ha podido desbancar a Gaspar, Melchor y Baltasar del trono que ocupan en el corazón de los puertorriqueños. Claro: sí logró penetrar en los hogares de familias económicamente pudientes, especialmente en San Juan y las principales ciudades de nuestra patria. Eso sí: jamás con la fuerza de los queridos Reyes, pues hasta en los hogares visitados por Santa Claus también esperan la llegada de este trío en sus camellos.

 
 Algunos detalles para recordar…
 
 
El origen de Los Tres Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar es tan confuso que o muchísimos historiadores sostienen diversas teorías, frutos de las imaginería popular.
 
La llegada de estos seres hasta el portal donde nació Jesús, guiados por la Estrella de Belén, se conocería universalmente como La Epifanía, lo cual significa aparición.
 
La tradición de que los niños esperen a Los Reyes Magos poniéndole yerba para sus camellos al ir a la cama la noche del 5 de enero y encontrar regalos bajo la cama al levantarse durante la mañana del día 6, comenzó a popularizarse en España durante el Siglo 16. Se trataba de un ritual eminentemente católico y los obsequios esperados eran simbólicos: una fruta, un mensaje escrito, algún artículo de carácter religioso, etc. Al comercializarse durante los albores del Siglo 19, el matiz religioso pasó a un segundo plano. Desde entonces y hasta el presente, los niños esperan mayor generosidad (juguetes, ropa y hasta dinero) por parte de Melchor, Gaspar y Baltasar.
 
A l igual que el gigantesco soldado romano San Cristóbal o Christophorus (entiéndase, portador de Cristo) por haber cruzado al Niño Jesús a través de un río, por lo que fue martirizado por el Emperador Decio en el año 250 (su Día de Fiesta es el 25 de julio), Los Tres Reyes Magos son los Santos Patrones de los Viajeros.
 
En la tradición caribeña es usual que los Tres Reyes Magos sean representados a caballo.

Desde 1664 se ha creído que los restos de tres hombres sepultados bajo la campana conocida como Kaiserglocke en la Catedral de Köln, en Colonia, en Alemania, tradición corresponden a Melchor, Gaspar y Baltasar, quienes contaban, respectivamente, 116, 109 y 112 años de edad cuando fallecieron. Fueron llevados allí por el emperador alemán Federico Barbarroja, quien saqueó la ciudad italiana de Milán, donde estuvieron desde el Siglo 6. Antes, desde el año 300, habían reposado en el Templo Ortodoxo de Constantinopla, hoy Estambul, capital de Turquía, rescatados por la Emperatriz Elena, madre del emperador romano Constantino.

Para su conservación, los cráneos de los supuestos reyes se mantienen envueltos en seda fina, cada uno colocado en caja de terciopelo que, a su vez, permanecen depositadas en una cavidad especial elaborada en oro y plata, adornada con joyas y esmaltes y de 2:20 de longitud. Con 350 kilos de peso, es considerado el mayor sarcófago del mundo. La capilla donde se encuentra es presidida por el retablo llamado La Adoración de los Reyes Magos.
 
Perpetuados en nuestro cancionero popular…

A través de los tiempos, el culto a Los Tres Reyes Magos ha sido constante en la música, la Literatura, la Pintura, la Artesanía y demás expresiones artísticas puertorriqueñas. A continuación, una pequeña muestra de las composiciones que, dedicadas a ellos, son clásicas de nuestro cancionero nacional.

 

Los Reyes no llegaron
  
Bolero de Esteban Taronjí González (1909-1986).
Estrenado por Felipe Rodríguez «La Voz»
 y su Trío Los Antares   (Mar-Vela, MVLP-71).
  
 Madre, en la puerta un niño
que está pidiendo amparo.
Quizás no tenga padres,
un huérfano, tal vez.
Mirad, no tiene abrigo,
sus pies están descalzos
y en su carita tierna
el hambre ya se vé.
 
Déjalo que entre y, junto a mis hermanos,
que juegue y se divierta, que mucho ha de gozar,
pues hoy es Día de Reyes y todos los muchachos
hacen de sus juguetes su más grande ideal.
 
Madre, los Reyes ya no tienen corazón,
y un juguetito no le quieren regalar.
Ya no se acuerdan de los pobres, ¡qué dolor!
Y sus casitas ya no quieren visitar.
 
Te pido, madre, que dividas la ilusión
de mi hermanos, por favor, déjalo entrar
y que juegue y se divierta como humano,
que hoy es Día de Reyes y él lo sabe ya.
 
Si vieras la alegría que inunda su existencia,
cuando entre los juguetes sentadito está ya.
Tira de un caballito y de una maquinita,
mientras mis hermanitos se ponen a rabiar.
 
Pero es su dicha corta y el pobre herfanito
sabe que los juguetes no le pertenecerán
y llora su amargura y nubla su alegría,
mientras que el alma mía se cansa de llorar.
 
Madre, los Reyes ya no tienen corazón,
y un juguetito no le quieren regalar.
Ya no se acuerdan de los pobres, ¡qué dolor!
Y sus casitas ya no quieren visitar.
  
 Te pido, madre, que dividas la ilusión
de mi hermanos, por favor, déjalo entrar
y que juegue y se divierta como humano,
que hoy es Día de Reyes y él lo sabe ya. (bis)

 

Los Reyes Magos
 
Villancico de Braulio Dueño Colón (1854-1934).
Versos de Manuel Fernández Juncos (1846-1928). 
  
Llegan de noche con gran cautela
y cuando nadie sus pasos vela
al dormitorio del niño van
y al dormitorio del niño van.
 
Le reconocen, le dan un beso
y en su rosada mejilla impreso
ven de juguetes el dulce afán,
ven de juguetes el dulce afán.
  
Para las niñas, ¡cuánta hermosura!,
hay muñquitas de tez oscura
con bellos labios como el carmín.
Y las muñecas de ojos de Cielo,
de tez muy blanca, de rubio pelo
y con semblantes de querubín.
  
Llevan de todos, ¿cuáles prefiere?
¿Sable? Pues sable. ¿Corneta quiere?
Pues hay corneta, rifle y morrión.
Hay artilleros de rostro huraño,
de caballitos hay un rebaño
y de tambores hay un montón.
 
Los zapatitos de los durmientes
con esto llenan y diligentes
los regios magos de allí se van.
No sé por dónde ni quién los guía,
sólo se sabe que al otro día
los niños buenos se alegrarán. (bis)

 

De tierras lejanas
Villancico de la tradición.
  De tierras lejanas venimos a verte, (bis).
nos sirve de guía la estrella de oriente.
¡Oh, brillante estrella que anuncias la aurora,
no nos falte nunca tu luz bienechora!
 
Al Niño del cielo que bajo a la tierra,
le regalo mirra que inspira tristeza.
¡Gloria en las Alturas al Hijo de Dios!
¡Gloria en las Alturas y en la Tierra amor!
 
Al recién nacido, que es Rey de los Reyes,
oro le regalo para ornar sus sienes.
¡Oh, brillante estrella que anuncias la aurora,
no nos falte nunca tu luz bienechora!
 
Como es Dios el Niño, le regalo incienso,
perfume con alas que sube hasta el Cielo.
¡Gloria en las Alturas al Hijo de Dios!
¡Gloria en las Alturas y en la Tierra amor! (bis)
 
 
Los Tres Santos Reyes
Aguinaldo de la tradición
  
Los Tres Santos Reyes, los tres y los tres
los saludaremos con divina fe
Los Tres Santos Reyes yo los sé contar:
Gaspar y Melchor y el Rey Baltazar
 
Llegan con cautela, la estrella los guía
se sienten sus pasos en la noche fría
Señores, adiós, doy la despedida
al corazón santo y dulce de María
 
 Señores, adiós, porque ya nos vamos
Todos los presentes pasen feliz año (bis)
 
  
Los Reyes de Oriente
 
Popurrí de villancicos tradicionales.
Popularizado por Fernandito Álvarez
 y su Trío Vegabajeño (Mar-Vela, MVLP-48).
 
Los Magos que llegaron a Belén
anunciando la llegada del Mesías,
a Jesús con alegría
le cantamos hoy también.
 
De tierra lejana venimos a verte,
nos sirve de guía la Estrella de Oriente.
¡Oh brillante estrella que anuncias la Aurora,
no nos falte nunca tu luz bienechora!
 
Venid pastorcillos, venid a adorar
al Rey de los Cielos que ha nacido ya
¡Gloria en las Alturas al Hijo de Dios!
¡Gloria en las Alturas y en la Tierra amor! (bis)
 
 

 

R.E.L.O. / KTA.
Diciembre 25, 2011
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