Mike Acevedo (n. en San Sebastián del Pepino, octubre 26, 1934 – m. en Tampa, Florida, EE.UU, enero 6, 2004) se le promocionaba en el ambiente artístico como «El Ángel de la Canción» Este artista boricua, que disfrutó de gran popularidad durante la década de los ‘60, se le atribuye la creación del paso bombón, un estilo de pasodoble jíbaro que luego sería muy cultivado por exponentes de la denominada “música de parcela”. Muy especialmente, José Miguel Class, Rafaelito Muñoz y Lily & El Gran Trío. La composición que marcó el nacimiento de esta peculiar vertiente criolla del referido género español fue Vente conmigo (aquella que dice “vente esta noche, vente conmigo, no seas ingrata, hazme feliz…”), que apareció en su primer LP, de igual título (Canary, LP-001), grabado en Chicago, en 1959. El éxito de esta pieza fue tan fenomenal que, durante el año que prosiguió a su lanzamiento, también los famosos Juan Arvizu, el Dúo Hermanas Águila, el Mariachi Vargas de Tecalitlán y el Mariachi América la grabaron en México bajo la etiqueta RCA Victor. En Puerto Rico acumularía varias versiones con el transcurrir del tiempo. Las del Trío de Estrellas (Star, 1968); Trío Los Caciques (Triángulo, 1975); José Miguel Class (Orda, 1981) y José Antonio Salamán (Ansonia, 1983), entre ellas.
Miguel Ángel «Mike» Acevedo Medina comenzó a cantar siendo muy niño, participando en funciones de la escuela elemental a que asistía, en la barriada Pueblo Nuevo de San Sebastián del Pepino, donde vio la primera luz. A la edad de diez años fue a vivir con su familia al Viejo San Juan. Aquí prosiguió sus grados académicos regulares en la Escuela Román Baldorioty De Castro. A los quince, emprendió formalmente su trayectoria artística participando en programas musicales originados en la emisora WKAQ. Además, durante algún tiempo formó parte del elenco dramático de La novela Quaker, en la que compartía con Mario Pabón, Lydia Echevarría, Marta Romero, Manuel Alfonso Rodríguez y otras figuras que, como él, eran principiantes en el arte escénico, pero llegarían a ser muy reconocidos. Sin embargo, aquella fue la única experiencia de nuestro biografiado como actor.
En 1950 pasó a WITA / Radio El Imparcial, donde fue figura central del programa La noticia cantada, que iba al aire de lunes a viernes, de 7:00 a 8:00 de la noche. Emulando a espacios similares que los trovadores Joseíto Fernández y Miguel Alfonso Pozo «Clavelito» habían instituido en La Habana y que se captaban en nuestro país, interpretaba décimas en tiempo de punto cubano inspiradas en los acontecimientos más sobresalientes del día. Sus acompañantes eran los guitarristas Miguelito Alcalde, Carmelo Montalvo y Ángel Luis «Wisón» Torres.
En 1951, contando todavía 16 años, fue llamado por su hermano mayor, el empresario Marcos Arturo «Turín» Acevedo – a la sazón uno de los empresarios de espectáculos más importantes de Chicago – para que se presentara en el Mocambo’s Night Club, que aquel operaba en la Calle Madison de la dicha ciudad norteamericana. La acogida que el público le dispensó fue tan cálida, que «Turín» le coordinó un recorrido por los teatros hispanos de la ciudad y de otras aledañas. Empezando por el Teatro San Juan, que también administraba.
Valga señalar que, hasta entonces, la popularidad que este intérprete pepiniano disfrutaba la debía, principalmente, a sus actuaciones a través de la radio. Porque no fue hasta 1957 cuando el productor Frank Crescioni, propietario del sello neoyorquino América, le brindó la oportunidad de grabar su primer disco sencillo (78 rpm), el cual incluyó dos boleros de su autoría: Por tan poca cosa y Vencer o morir. Lo acompañaron los guitarristas Claudio Ferrer y Nieves Quintero, el contrabajista Luis Antonio «Wito» González y el percusionista Ramón «Chorolo» González. Esta placa no recibió mucha difusión. Pero, dos años después, en 1959, fundó su propia etiqueta, Canary Records, en sociedad con Félix Luis Martínez, siendo Vente conmigo el primer tema que registró. Al reverso incluyó el bolero Ahí yo me muero que, igualmente, llevaba su firma. Esta vez la suerte sí le sonrió.
El impacto arrollador de Vente conmigo propició el rápido lanzamiento de su álbum-debut con otras selecciones de su cosecha: Dos mundos distintos, La vida es traicionera, Navidad, vete y no vuelvas, Vagando y pensando, la plena Lola, la loca, etc. En varias fue acompañado por integrantes de la famosa Charanga América. Entre ellos, René «El Látigo» Hernández (pianista); Rolando Álvarez (flautista) y Cuco Martínez (contrabajista).
En 1961, el entonces poderoso Mariano Rivera Conde, director de la RCA Victor mexicana, lo incorporó a su elenco artístico, contratándolo para grabar dos LPs. El primero se tituló, precisamente, Vente conmigo (MKL-1228), pues fue encabezado por una nueva versión de este tema. El repertorio se completó con Bom-bom de fuego, Candela, El buen desgraciado, En el aire, Fiebre, Quejas, Sangre, Seis meses, Un millón de besos y Vencer o morir. La producción musical fue dirigida por el consagrado Luis González Pérez.
Mientras radicó en Ciudad de México (1961-1963), Mike Acevedo actuó en centros nocturnos, teatros y programas radiales y televisivos. Además, desde aquella plaza se desplazaba a Costa Rica, Guatemala, Ecuador, Perú y diversas ciudades de Estados Unidos. Tras cumplir su compromiso con la RCA Victor, grabó otros dos álbumes para la etiqueta Peerless. Es preciso resaltar el dato de que en su segundo disco editado en este país aparece su propia versión en inglés de su composición consagratoria: Come With Me.
En 1963 regresó a Puerto Rico y, en Hato Rey, estableció un centro nocturno que bautizó con el nombre de Mike Acevedo’s Guitar Night Club, el cual operó hasta 1967. Seguidamente, abrió otro, Mike Acevedo’s Melody, en la Avenida Ponce de León, a las alturas de la Parada 26 en Santurce (1967-1971). Su última guarida fue El Cementerio Night Club, en la Parada 24, mismo que mantuvo durante el período 1971-1978. A lo largo de aquellos tres lustros, grabó buen número de discos sencillos. La mayoría, editados por la compañía Mar-Vela.
Ansioso por reverdecer laureles ante el gran público, en 1978 retornó a Chicago. Allá permaneció hasta 1984, cuando volvió a México. Entonces grabó cuatro álbumes más – incluso, uno de ellos para Warner Music (o WEA Latina) – que, por alguna razón, nunca se editaron. En 1988 decidió establecerse definitivamente en San Juan y dedicarse de lleno a su faceta de compositor. En lo sucesivo, sus apariciones en los escenarios serían muy esporádicas.
Además de los artistas mencionados al inicio de esta reseña biográfica, entre los intérpretes que han llevado sus composiciones al disco es preciso mencionar al Cuarteto Los Hispanos, en cuyo repertorio figuran sus boleros Borinquen, amante mía, Mala, muy mala, ¿Por qué? y Señorita bonita. Por su parte, el Trío Los Monarcas le grabó el bolero Ojeras (JOJ, 1976). ![]()