
Del disco en referencia también surgieron otros dos hits, aunque menos resonantes: Me gusta, me gusta y Mi movimiento. Completaron el contenido las selecciones De bochinche en bochinche, Dónde estás, Eres consentido, No me ama, Un rayito de luz y sus versiones de dos jitazos consagratorios de Virginia López: Cariñito azucarado y Tú me perteneces.
Valga recordar que en 1971, específicamente el 21 de mayo, Iris contra matrimonio con Elín, su primer esposo. Aquel enlace resultó efímero: concluyó año y medio más tarde. Muchos de nuestra generación también recuerdan que, estando todavía en El show de las 12, Elín la presentó como vedette solista por primera vez, dentro de su sección Cheíto Bugalú, ya avanzado 1970. Aquel día ella interpretó el tema Vete, versión del éxito norteamericano Young Girl, de Gary Parker. Tal fue la primera canción que el público le escuchó vocalizar.
Durante aquellas fechas, se rompió la original Cadena Telemundo, pues los dos canales repetidores que la completaban, WRIK TV / Canal 7 (de Ponce) y WORA TV / Canal 5 (de Mayagüez) se separaron para dar vida a Rikavisión, otra red que tuvo su base de operaciones en el antiguo estudio de Telemundo en Puerta de Tierra. La planta ponceña quedó como filial de la nueva sanjuanera, identificándose ambas con las mismas siglas. La programación con que arrancó impactó de inmediato. Elín, asociado con Salvador «Cherí» Vassallo y Manny Pagán, creó la compañía productora Alianza Artística que, junto a Producciones Chiroldes y Producciones (encabezada por Mario Pabón y Camilo Delgado), establecieron los principales espacios de variedades. Y, El show de Iris Chacón, dirigido por el talentosísimo cubano Ónix Báez, que durante sus albores iba al aire al mediodía, constituyó su plato fuerte hasta el año siguiente, 1971, cuando se mudó a WKBM TV / Canal 11, matriz de la entonces Telecadena Pérez Perry. Poco después de esta mudanza sobrevino el divorcio. Dos años más tarde, 1973, el espacio se trasladó a WAPA TV / Canal 4, siendo aquí donde Iris consolidó el cartel de estrella que ya había cimentado, mereciendo el calificativo de «La Vedette de América».

Con Eddie Vega Lazú, bailarin y coreógrafo de Iris Chacón “La Vedette de América”.
Ella surgió en el escenario artístico boricua justo el mismo año en que Marisol Malaret Contreras se convirtió en la primera boricua en ganar la corona de Miss Universo. Pero, no fue ésta, sino Iris quien desencadenó el florecimiento de las Academias de Modelaje en Puerto Rico. Porque eran muchísimo más las chicas que anhelaban incursionar en el medio artístico valiéndose de una figura escultural como principal (en la mayoría de los casos, única) arma, que conquistar un título en algún certamen de belleza.
Ahhh… y la fiebre de vedettismo que Iris desató fue a nivel de locura. Sólo comparable a la menuditis propagada por el grupo juvenil Menudo durante los ‘80. Constantemente aparecía una nueva vedette autoproclamándose “rival” o “sucesora” de «La Chacón»… aunque la realidad es que todas ellas le profesaban admiración, mezclada con, por lo menos, cierta pequeña dosis de envidia.
Curiosamente, la única que logró establecerse de manera sólida en el mundillo del espectáculo nacional fue Lourdes Chacón, su hermana por la línea paterna, a quien vino a conocer personalmente durante el debut de ésta en el Club Caribe, del hotel Caribe Hilton, en 1981. Lourdes, bailarina mucho más depurada que Iris, igualmente demostró ser mejor vocalista que su más veterana hermana, a cuyo cuerpo nada tenía que envidiarle. Aún hoy, con 53 años de edad (ocho menos que nuestra reseñada) y madre de dos adolescentes, luce admirable. Sin embargo, jamás logró un fervor popular comparable al que disfrutaba «La Vedette de América», a pesar de que su carrera era amparada por el poderoso productor Paquito Cordero. Evidencia irrebatible de la realidad que encierra el viejo proverbio “quien pega primero, pega dos veces”. Por otro lado, «La Chacón» se convirtió en personaje de caracterización obligado en los espectáculos de transformismo.
En WAPA TV incursionó en la actuación dramática protagonizando tres telenovelas: Sabel (1979); Yo sé que mentía (1982) y Escándalo (1986), teniendo como galanes al venezolano Guillermo Ferrán, el argentino Daniel Guerrero y el dominico-mexicano Andrés García, respectivamente. En la última, se le juntó con la también vedette, dominicana, Charytín Goyco para completar el consabido triángulo amoroso de la trama, aprovechando la circunstancia de que un nutrido sector de su fanaticada todavía pensaba, inocentemente, que entre ambas existían vestigios de rivalidad. Esto era así, pues Charytín se casó con Elín al cabo de un año de divorciarse de Iris; ambas mantenían programas similares en la misma televisora y, si «La Chacón» era «La Vedette de América», pues «La Chary» (como, igual que sucediera con la boricua, la apodaron los homosexuales) era «La Rubia de América».


Los productores entendían que juntar a ambas en un mismo proyecto haría honor al título de la novela y no se equivocaron. Pero, no porque resultara el exitazo con que esperaban frenar la racha arrolladora de Telemundo con su segundo ciclo de producciones dramáticas, sino porque – según reseñas de la Prensa farandulera – entre ambas protagonistas se desencadenó una guerra de egos que desembocó en un fracaso que sí alcanzó ribetes de Escándalo. Al punto de que se optó por “meterle tijera” y darle un final precipitado.
Quien nace para el éxito es aquel a quien todo se le conjuga para abrirle el camino hacia tal fin, independientemente del nivel de talento que tenga y del esfuerzo o voluntad con que lo haya perseguido, aunque en ambos casos pudiera ser ninguno. ¿Cómo se explica, pues, el fenómeno de Iris Chacón? La razón es sencilla: a pesar de sus limitadas facultades artísticas, ella sí nació para el éxito. Así lo comprueban las siguientes circuntancias:
1. Primero, no le pidió belleza a la vida (bueno… ni siquiera pidió nacer) y se le dio. Desde que hizo sus primeras apariciones en pequeña pantalla integrando el grupo coreográfico de Los Alegres Tres en El show de las doce (1969), acaparó la atención de todos por su agraciada figura y bello rostro, en el que resalta un pronunciado lunar sobre el ojo derecho. Y, como en el planeta no existe ser más “abusador” que una hembra conciente de que está “demasiado buena”, astutamente supo aprovechar sus atributos para atraer la oportunidad que no demoraría en llegarle sin que le costara mayor sacrificio.
2. Elín Ortiz Reyes tuvo la visión de encaminarla por la línea del vedettismo, entonces muy poco explotada en el negocio del espectáculo en Puerto Rico. Cierto es que otras boricuas ya habían triunfado como vedettes… pero proyectando sus carreras desde Nueva York o México. En la plaza boricua tal disciplina era, prácticamente, una novedad.
3. Su lanzamiento como vedette acontece en 1970, justamante el año que Telemundo cerró el que fuera su exitoso ciclo de telenovelas nocturnas y llegó a su fin la fiebre de La Nueva Ola.
4. Además de haber dado el caretazo con una propuesta novedosa que descansaba en la sensualidad agresiva, lo hizo con el campo abierto y sin competencia.
5. Tenía habilidad natural para mantener a la Prensa especializada pendiente a cada uno de sus movimientos… sin generar polémicas desagradables. Durante tres lustros, específicamente hasta la explosión de la menuditis, fue la indiscutible Reina de las Portadas en nuestro País. ¿Nació o no nació para el éxito?
Durante el esplendor de su carrera, Iris se presentó en escenarios tan prestigiosos como Radio City Music Hall, Town Hall, Madison Square Garden, los cabarets Chateau-Madrid y Chibcha, así como todos los teatros hispanos (Nueva York); Million Dollar Theatre (Los Ángeles); el exclusivo cabaret Marrakech (Ciudad de México, 1983); El Poliedro (Caracas); Centro de Convenciones Atlapa (Ciudad de Panamá); Maunaloa Night Club (Santo Domingo), etc. Se recuerdan también sus apariciones en los programas The Merv Griffin show (ABC TV); The Joe Franklin Show (WOR TV / Canal 9); The Morning show y Late Show With David Letterman (NBC TV), en el que su anfitrión la presentó como «La Dolly Parton de Puerto Rico», en 1983. Además, durante más de tres lustros (1972-1988) su temporada de actuaciones anual en el Club Caribe, del Hotel Caribe Hilton, registró las más altas asistencias, al igual que las del mexicano Marco Antonio Muñiz.

Además de los mencionados al comienzo de este reportaje, el sello Discos Borinquen le editó los siguientes álbumes: La Vedette de América (DG-1223 / 1972); Iris Chacón (DG-1242 / 1973); Iris Chacón (DG-1260 / 1974); Iris Chacón – que contiene el jitazo Tu boquita – (ADG-1298 / 1975); Iris Chacón (ADG-1315 / 1976); Iris Chacón Disco (AAD-1366 / 1978) y la recopilación Iris Chacón, La Vedette de América / 20 grandes éxitos (DG-1569, 1997), único de su discografía disponible en formato compacto.
